Crecimiento del empleo informal evidencia desafíos del mercado laboral paraguayo
El aumento de trabajadores independientes supera al empleo formal en el último trimestre
El análisis detallado del tipo de empleo que se está generando en Paraguay revela una realidad compleja que merece una evaluación cuidadosa de las tendencias actuales del mercado laboral.
Predominio del trabajo independiente
El principal motor del crecimiento del empleo provino del sector de trabajadores independientes, que experimentó un incremento de casi 97.000 personas. Dentro de este grupo, los trabajadores por cuenta propia representaron el segmento de mayor expansión, con casi 65.000 personas más que en el mismo trimestre del año anterior.
La categoría de trabajador por cuenta propia en Paraguay abarca una amplia gama de actividades económicas: desde vendedores en ferias y mecánicos de barrio hasta diseñadores que facturan por proyectos y plomeros que operan de manera independiente. Esta diversidad hace que la interpretación de estos datos requiera un análisis matizado.
Dos caras de la misma moneda
El crecimiento del trabajo independiente puede reflejar diferentes realidades económicas. Por un lado, puede indicar dinamismo económico, con emprendedores aprovechando oportunidades de mercado, profesionales eligiendo la autonomía laboral y personas encontrando en la independencia una alternativa digna de generación de ingresos.
Por otro lado, también puede representar la forma en que una economía registra a quienes no lograron acceder a un empleo formal y buscan alternativas de subsistencia económica.
La realidad de la informalidad
Los datos del Instituto Nacional de Estadística sugieren que en Paraguay ambas realidades coexisten, aunque la segunda tiene mayor peso relativo. De los aproximadamente 2,8 millones de ocupados fuera del sector agropecuario, 1,65 millones operan en la informalidad, mientras que los trabajadores formales —aquellos que cotizan al sistema previsional o están inscriptos en el RUC— suman poco más de un millón.
Esta proporción indica que por cada trabajador formal no agropecuario, existe uno y medio que opera fuera del sistema de protección social establecido.
Desafíos de la subocupación
Otro indicador que requiere atención es la subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo, que incluye a personas que trabajan menos de 30 horas semanales, desearían trabajar más y están disponibles para hacerlo. Este indicador aumentó 0,8 puntos porcentuales respecto al primer trimestre, afectando a aproximadamente 131.000 personas.
Estos trabajadores no califican como desempleados en sentido estricto porque mantienen alguna actividad económica, pero tampoco cuentan con el empleo que necesitan. Se encuentran en una situación intermedia en el mercado laboral, generando ingresos insuficientes mientras buscan mejores oportunidades.
Panorama general del empleo
Al sumar los desocupados (178.000 personas) y los subocupados por tiempo (131.000), se obtiene que más de 309.000 paraguayos —el 9,1% de la fuerza de trabajo— no tienen empleo o cuentan con uno insuficiente. Esta cifra combinada experimentó un crecimiento de medio punto porcentual respecto al año anterior.
Paraguay mantiene una de las tasas de desempleo más bajas de la región, lo cual constituye un indicador positivo. Sin embargo, el desempleo como indicador único puede resultar limitado en economías con alta informalidad, donde la ausencia de seguro de desempleo y redes de contención social lleva a las personas a buscar alternativas de generación de ingresos.
El crecimiento en el número de ocupados, acompañado de un menor incremento en trabajadores con protección social, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de esta tendencia y la necesidad de políticas públicas que fortalezcan la formalización del empleo.
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