La extraordinaria historia de Hércules, el oso que vivió como parte de una familia escocesa
Andy y Maggie Robin adoptaron un cachorro de oso gris en 1975 y lo criaron como un miembro más de su hogar en Escocia
Desde que Hércules llegó a la casa de Andy y Maggie Robin en Sheriffmuir, cerca de la ciudad de Dunblane, en el centro de Escocia, los tres se volvieron inseparables. Comenzaban el día desayunando juntos en la cocina y pasaban el resto de la jornada jugando, entrenando o simplemente haciéndose compañía.
Aunque se comportaban como una familia, eran sin duda un trío muy particular. Hércules, o Herc para los conocidos, no era un ser humano, sino un oso gris (Ursus arctos horribilis) que la pareja adoptó cuando era un cachorro de nueve meses.
Los inicios de una relación especial
Maggie siempre se interesó por los animales. Criada en una granja en Escocia, su primer amor fueron los caballos. De niña aprendió a cabalgar y ganó premios en competencias de salto. Así que cuando su esposo Andy, un carismático leñador y campeón de lucha libre, le propuso adoptar un osezno, no lo dudó ni por un segundo.
"Me acuerdo la primera vez que Andy me comentó: '¿Qué dirías si te cuento que estoy pensando en tener un cachorro de oso?' Lo que nunca me imaginé es la vida que tendríamos, que esto se transformaría en una relación mágica", cuenta Maggie.
A Andy se le había ocurrido la idea en Canadá, cuando le ofrecieron dinero por luchar con un oso pardo. El encuentro con el animal lo había emocionado al punto de querer tener su propio oso.
La adopción de Hércules
Sus familiares y amigos creían que la idea era poco práctica, pero Andy y Maggie echaron a andar su proyecto y encontraron el cachorro que soñaban en un zoológico de Escocia. Hicieron todos los preparativos necesarios y el 31 de agosto de 1975 lo adoptaron formalmente.
Lo bautizaron Hércules, mientras que a sus dos hermanos que quedaron en el zoológico los llamaron Atlas y Sansón. Habían elegido a Hércules porque era el más tranquilo y cariñoso, y el que mostraba más apego con su madre.
Aún así, era tan salvaje cuando llegó que Maggie pudo recién acariciarlo luego de dos meses. Para ella, Herc era como un hijo: "Cuando te dan la oportunidad, ya sea un niño o un animal, ellos son totalmente inocentes. Nunca los han traicionado, nadie los ha lastimado. Depende de ti mantenerlo así".
Una vida en comunidad
La convivencia funcionó de maravillas. Cuando se hizo adulto, Hércules sobrepasó los 2,50 metros de altura y llegó a pesar más de 190 kilos. Trabajaba con Andy en sus shows de lucha libre y lo acompañaba en sus otras actividades.
Era también visitante habitual del pub que administraban Andy y Maggie. Se hacía paso cómodamente entre la clientela y hasta había adquirido el gusto por el alcohol. Su bebida favorita era una mezcla a base de limonada con cerveza.
El contraste entre su tamaño imponente y su comportamiento dulce e inofensivo había conquistado el corazón de niños y adultos en la comunidad local, donde era toda una celebridad. "Era parte del entramado social de Dunblane", dice Maggie.
Fama y reconocimiento
Precisamente por su fama, Hércules fue contratado en el verano de 1980 para filmar un comercial de una reconocida marca en las Hébridas Occidentales. Esta oportunidad demostraba cuán querido y conocido se había vuelto este oso especial en Escocia.
La historia de Hércules representa un ejemplo extraordinario de la conexión que puede existir entre los seres humanos y los animales, mostrando cómo el amor y el cuidado pueden crear vínculos familiares únicos e inolvidables.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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