Jueves, 09 de Julio de 2026
Política

Crecimiento económico y democracia: dos caminos que requieren atención simultánea

Paraguay avanza en economía pero enfrenta desafíos en indicadores de calidad democrática

08/07/2026 10:15 3 min lectura 159 vistas

Economía y democracia: caminos que requieren atención conjunta

El desempeño económico de Paraguay merece reconocimiento. Sin embargo, es importante no confundir el crecimiento económico con la salud de la democracia, ya que ambos pueden avanzar por trayectorias distintas.

En el mismo año en que Paraguay alcanzó su segundo grado de inversión, el índice de democracia liberal de V-Dem registró su punto más bajo. Este indicador, que mide el grado en el cual las elecciones conviven con derechos individuales, igualdad ante la ley y controles legislativos y judiciales sobre el Ejecutivo, mostró una caída sostenida: pasó de 0,510 en 2010 a 0,419 en 2023 y a 0,38 en 2025.

La tendencia refleja una erosión continua de las garantías liberales en los últimos años, sin mostrar signos de mejora.

Percepción ciudadana sobre el funcionamiento democrático

La percepción de los ciudadanos refleja este deterioro. Según el Informe Latinobarómetro 2024, apenas el 24% de los paraguayos declaran estar satisfechos con el funcionamiento de la democracia. De mayor relevancia aún, el 72% afirma que no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resolviera los problemas económicos, siendo el porcentaje más alto en Sudamérica.

Un dato que genera preocupación es que entre quienes rechazan la democracia, los jóvenes constituyen la mayoría. De acuerdo con Latinobarómetro, el apoyo juvenil a la democracia es inferior al de los adultos mayores, una señal relevante en un país donde la democracia tiene apenas tres décadas.

La brecha entre desarrollo económico e institucional

La tensión entre economía y democracia no se origina necesariamente en las elecciones, que se celebran de forma periódica y competitiva, sino en los mecanismos que deben permitir adecuar la capacidad de funcionamiento institucional al ritmo del crecimiento económico.

Samuel Huntington advirtió hace más de medio siglo que cuando el desarrollo económico avanza más rápido que la capacidad de las instituciones para procesar las nuevas demandas sociales, el resultado no es mayor orden, sino mayor inestabilidad. Cuando las instituciones no responden, la ciudadanía tiende a dejar de responsabilizar a los gobiernos para culpar a la democracia misma.

La democracia como parte del desarrollo

Frente a esta realidad, resulta pertinente recordar el pensamiento de Amartya Sen, especialmente en un país con histórica tradición autoritaria como Paraguay: la democracia no es un premio que se obtiene después del desarrollo, sino parte integral del desarrollo mismo. Ninguna tasa de crecimiento económico captura el valor de poder vivir, disentir y organizarse sin temor.

Paraguay ha impulsado un reconocido proceso de crecimiento económico en las últimas décadas. Sin embargo, un país no se mide solo por su tasa de crecimiento o por la evaluación de los mercados. También se evalúa por su capacidad de limitar el poder, proteger derechos y sostener instituciones que funcionen con independencia de quién gobierne.

En este aspecto, existe una deuda pendiente que requiere atención prioritaria. La tarea de fortalecer las instituciones democráticas es fundamental y no debe ser postergada por el buen desempeño económico actual.

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