Crisis agroalimentaria global: Impacto de la situación en Irán en la producción de alimentos
La guerra en Irán agrava la crisis de fertilizantes y energía, con consecuencias previstas para las cosechas de 2026 y 2027
Crisis agroalimentaria global por la situación en Irán
La agricultura global ha experimentado una fuerte crisis en los seis meses de conflicto en Irán, caracterizada por el encarecimiento de los fertilizantes y de la energía, cuyas consecuencias podrían agravarse a finales de año y durante 2026 y 2027 en las cosechas y en la oferta de alimentos.
El bloqueo del comercio de fertilizantes, la subida del carburante, los desajustes logísticos y los consiguientes aumentos de costes de producción destacan entre los efectos principales del conflicto. Esta crisis se suma a las tensiones existentes por la situación en Ucrania y a un año de calor extremo que está afectando al sector agrícola.
En países como España, los productores de cereales han reportado que esta ha sido la campaña más cara de su historia. La región del Golfo Pérsico concentra entre el 30% y el 35% de las exportaciones mundiales de urea y entre el 20% y el 30% de las de amoniaco, mientras que un 30% del comercio global de fertilizantes transita por el Estrecho de Ormuz, vía que ha experimentado una paralización significativa.
Proyecciones de la OCDE y FAO
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han alertado de que el conflicto acarreará un descenso de la producción agrícola en 2026 y 2027, así como un encarecimiento de los precios de los alimentos.
Según análisis de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) en España, el impacto completo de la situación está aún por materializarse. Hasta ahora ha sido menor en el Hemisferio Norte porque los agricultores habían adquirido parte de los fertilizantes para la siembra de principios de año y porque la elevación de la producción de China ha actuado como contrapeso.
Vulnerabilidad diferenciada por regiones
Sin embargo, en España y en la Unión Europea (UE) la crisis se ha acentuado porque se ha ido desmantelando la producción interna de fertilizantes, frente a la recuperación de su fabricación en países como Estados Unidos, Egipto o Argentina.
El riesgo, según expertos, es asimétrico según la dependencia de los países de los flujos de productos e insumos agrarios que pasan por el Estrecho de Ormuz. Los más afectados serían los países del Golfo, según la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En Asia, las cosechas de arroz pueden ser más bajas por su elevada dependencia de los fertilizantes que transitan por Ormuz. En África, que importa alimentos y abonos, existe riesgo de caídas desproporcionadas de cosechas e incremento de la inseguridad alimentaria. En América Latina, a pesar de ser exportadores agrícolas netos, también pueden registrarse mermas en la producción.
Confluencia de conflictos geopolíticos
Un riesgo adicional es la superposición de la crisis de fertilizantes con la reescalada en el mar Negro y la restricción de la oferta de grano ucraniano o ruso. Esta confluencia de conflictos geopolíticos se está reflejando en los mercados, especialmente en los europeos.
Desde el cierre del Estrecho de Ormuz, las barreras a los intercambios de fertilizantes han aumentado hasta afectar al 15% de las exportaciones mundiales, según datos de la OMC. Esta situación ha llevado a la Unión Europea a impulsar planes para promover la producción interna de fertilizantes, reconociendo que la soberanía alimentaria está estrechamente vinculada con la capacidad de producción de estos insumos.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.
Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.