Sábado, 02 de Mayo de 2026

Cuidador del cementerio de Hohenau encuentra vocación y propósito en su trabajo

Yoni González lleva 17 años como encargado del camposanto central, brindando guía y apoyo a las familias

02/05/2026 10:01 2 min lectura 71 vistas
Guía y cuidador del cementerio: “Es como mi segunda casa”

Yoni González González ha encontrado en el cementerio central de Hohenau, Itapúa, mucho más que un lugar de trabajo. Para este hombre de 50 años, el camposanto representa su segunda casa, un espacio donde ha desarrollado su vocación durante los últimos 17 años.

Una historia de vocación tardía

Nacido en Coronel Oviedo, capital del Departamento de Caaguazú, González vive desde hace más de 20 años en Hohenau, donde formó una familia junto a su esposa y dos hijos. Su trayectoria laboral incluye una década como suboficial de policía, profesión que ejerció en su ciudad natal y otros puntos del país.

"A pesar de estar 10 años trabajando como policía, me di cuenta que no era mi vocación y renuncié", comentó González, quien desde muy niño aprendió el valor del trabajo gracias a la enseñanza de sus padres.

Más que un cuidador

Su papel principal consiste en mantener limpio el camposanto y, durante los entierros, se encarga de guiar a los familiares del fallecido al lugar exacto para cavar la tierra o construir el panteón. Sin embargo, su labor trasciende estas funciones básicas.

González aclaró que su función no es la de "sepulturero", como algunos podrían pensar, sino la de encargado general del cementerio. "Tengo un horario que cumplo, lo normal como rige en la ley laboral; sin embargo estoy atento las 24 horas", explicó.

Disponibilidad total

Su compromiso con el trabajo es notable. En varias oportunidades debe mostrar el sitio del entierro durante la noche o madrugada, especialmente cuando se necesita terminar la construcción de la pileta o la fosa en un período determinado antes del sepelio.

Además de sus tareas técnicas, González ha desarrollado una faceta de apoyo emocional, ofreciendo consuelo a los deudos durante los momentos difíciles de la sepultura. Esta dimensión humana de su trabajo refleja la dedicación y el compromiso que ha desarrollado hacia su labor.

La historia de Yoni González representa un ejemplo de cómo encontrar propósito y satisfacción en el trabajo, demostrando que cualquier profesión puede convertirse en una vocación cuando se ejerce con dedicación y respeto hacia quienes necesitan el servicio.

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