D'Angelo Coiffure: siete años de trayectoria familiar en el sector de la belleza
Los hermanos Espínola construyeron un emprendimiento que combina excelencia técnica con valores familiares
Una historia de emprendimiento familiar
Con más de siete años de trayectoria, D'Angelo Coiffure se posicionó en el mercado como resultado del sueño compartido de cuatro hermanos y una historia especial: nació en memoria de uno de los miembros de la familia, Ángel, quien falleció joven.
El proyecto surgió del deseo de avanzar y marcar la diferencia a través de un negocio propio, sustentado en valores familiares. Está dirigida por los hermanos Espínola y sus familias, quienes han construido una estructura organizacional basada en la colaboración.
Expansión y crecimiento
Los pioneros fueron Jorge y Tito, quienes abrieron la sucursal central ubicada en Lambaré. Posteriormente, Nery y Carlos se unieron al proyecto, abriendo la segunda sucursal en Carmelitas. "Los pioneros fueron Jorge y Tito abriendo la central que se encuentra en Lambaré, Nery y yo nos unimos luego abriendo la segunda sucursal, Carmelitas, cada uno tiene su propia técnica y conocimiento, eso en vez de separarnos, nos une y se hace lo que es D'Angelo", señaló Carlos, uno de los hermanos fundadores.
Cada integrante aporta su propia técnica y conocimiento, lo que fortalece en lugar de dividir el equipo de trabajo.
Filosofía y valores corporativos
La marca creció progresivamente con una filosofía clara y una cultura definida. Actualmente, D'Angelo Coiffure ofrece un espacio laboral con certificación de Great Place to Work, apostando al bienestar integral de sus colaboradores.
"Crecimos en estructura, pero buscamos nunca perder nuestra esencia: la cercanía con las personas", expresó Jorge, fundador de la marca.
Para los hermanos, trabajar en familia representa apoyo, sostén y seguridad. Aunque enfrenta desafíos propios de este tipo de emprendimientos, la experiencia los invita a crecer y consolidarse como un equipo cohesionado.
Enfoque centrado en el cliente
Más que una empresa dedicada a servicios de belleza, D'Angelo Coiffure busca trasladar los valores familiares a su labor cotidiana. El respeto, el compromiso, la excelencia y la empatía constituyen los pilares de una cultura que comienza dentro del equipo y se refleja en la experiencia de cada cliente.
"Antes de transformar un cabello, tenemos que saber escuchar y entender a quien tenemos enfrente", explicó Jorge Espínola.
La compañía se destaca por ofrecer un trato cercano, amable y personalizado. "Queremos saber cómo está, qué necesita, qué busca y cómo quiere sentirse. El resultado técnico es fundamental, pero la experiencia y la emoción son las que hacen que una persona quiera volver", comentó Jorge.
Carlos, por su parte, expresó que buscan ser fieles a sus clientes desde el recibimiento en la puerta del local hasta que salen del salón.
Asesoramiento personalizado
El primer paso en el proceso de asesoramiento es escuchar al cliente, conocer su rutina y personalidad, para luego recomendar opciones que se adapten a su estilo y potencien sus rasgos particulares.
"No buscamos imponer una tendencia; buscamos encontrar lo que realmente represente a esa persona", agregó Jorge, uno de los directivos y profesionales de D'Angelo.
Esta metodología refleja el compromiso de la empresa con la individualidad y la satisfacción integral de cada persona que accede a sus servicios.
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