El arte, el fútbol y la paz: una reflexión desde la cancha de barrio
La pintura de Ignacio Núñez Soler inspira una mirada nostálgica sobre los partidos barriales y la convivencia en Asunción
La búsqueda de una obra artística que graficara la relación entre el arte, el fútbol y la paz culminó en el encuentro de la pintura "Canchita sobre la calle Carpinelli en 1974" del pintor asunceno Ignacio Núñez Soler. Esta obra se convierte en punto de partida para una reflexión sobre los espacios de convivencia en los barrios de Asunción.
Inspirándose en relatos históricos de la Guerra del Chaco, donde músicos paraguayos ejecutaban piezas que detenían momentáneamente el fuego y permitían momentos de tregua, se establece un paralelo con el papel del fútbol y el arte como generadores de paz en la vida cotidiana.
La cancha vacía como expresión artística
La pintura de Núñez Soler presenta una cancha de fútbol vacía con una horizontalidad tan característica como la geografía chaqueña. La obra trasciende la idea de un simple terreno de juego para convertirse en una expresión pura del espacio: dos arcos que equilibran los extremos, una arboleda alineada de fondo y, detrás, el arroyo Mburicaó o Tembetary. El centro de la cancha, con su inmenso verde, se configura como un espacio vacío para pensar, inspirarse y crear.
Los espacios de juego en los barrios asuncenos
Hasta bien entrados los años 80 del siglo XX, muchos barrios asuncenos utilizaban terrenos baldíos para la práctica del fútbol y la vida social comunitaria. David Prono Toñánez relataba con detalle cómo eran estos encuentros: la composición de los equipos, las dinámicas de juego y una visión casi antropológica de estas prácticas barriales.
En zonas donde las calles eran planas, frecuentemente se cerraban para permitir los compromisos futboleros improvisados. Según testimonios recogidos en la obra "Pelota con picho" de Silvio Codas Friedmann, los partidos barrio contra barrio transcurrían en espacios variados: el empedrado, baldíos, escalinatas e incluso en las instalaciones del Club Nacional.
Participación femenina en los partidos barriales
Históricamente, estos encuentros deportivos no se limitaban a la participación masculina. En el barrio La Catedral, específicamente en la zona del Perpetuo, se organizaban partidos femeninos con la participación de mujeres como doña Coca de Lara Castro y doña Argentina Cavina de Aguirre, ampliando así los espacios de convivencia y recreación comunitaria.
La igualdad en el juego de barrio
José Luis Ardissone recordaba nostálgicamente los partidos que se armaban junto a la vieja iglesia, al lado del bar San Roque. En estos encuentros, la convivencia trascendía las diferencias económicas: niños de diferentes sectores del barrio se reunían para jugar. "Como no tenían championes, nosotros nos quitábamos y jugábamos con ellos, todos por igual, descalzos", relataba emocionado.
Esta dinámica reflejaba un principio fundamental de equidad, donde el acceso al deporte no dependía de posibilidades económicas, sino de la voluntad compartida de participar y convivir.
La pintura de Ignacio Núñez Soler, contemplada nuevamente a la luz de estos testimonios, se configura como una ventana hacia aquellas épicas tardes de juego en los barrios asuncenos. Así como los músicos en la Guerra del Chaco encontraban espacios de paz en medio de la confrontación, el fútbol barrial se presentaba como un encuentro pacífico donde la comunidad se reunía, sin jerarquías ni distinciones, simplemente para jugar y convivir.
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