El vuelo 93 de United: la valentía de 40 personas que evitó una tragedia mayor el 11S
Los pasajeros y tripulantes del Boeing 757 se enfrentaron a los secuestradores para impedir que el avión fuera utilizado como arma contra Washington
Un acto de resistencia que cambió el curso de los eventos
La acción de los viajeros y la tripulación del vuelo 93, documentada a través de llamadas desde la aeronave y grabaciones de la cabina de mando, resultó en el impacto mortal del aparato aproximadamente 18 minutos antes de llegar a Washington, la probable zona objetivo de los secuestradores vinculados a Al-Qaeda. Esta intervención evitó una nueva masacre y potencialmente salvó cientos de vidas.
El vuelo 93 fue el único de los cuatro aviones secuestrados el 11 de septiembre de 2001 que no cumplió el objetivo de sus secuestradores dentro de los peores atentados en la historia de Estados Unidos, donde fallecieron aproximadamente 2.977 personas, sin contar a los 19 secuestradores.
El despegue y los primeros ataques
El Boeing 757 de United Airlines despegó con retraso a las 8:42 hora del Este desde Newark, Nueva Jersey, con destino a San Francisco, California. En ese momento, solo cuatro de las 44 personas a bordo conocían la verdadera naturaleza de la jornada.
Poco después, a las 9:03, un primer avión impactó la Torre Norte del World Trade Center en Nueva York. A las 9:03, una segunda aeronave se estrelló contra la Torre Sur. A las 9:37, un tercer aparato colisionó contra el muro occidental del Pentágono. Aproximadamente 46 minutos después del despegue, los cuatro secuestradores del vuelo 93 entraron en acción, irrumpieron en la cabina y tomaron el control de la aeronave.
La toma de conciencia en tiempo real
La demora en la salida permitió que los pasajeros y la tripulación se enteraran rápidamente de la situación que ocurría en tierra. Un total de 13 personas realizaron 37 llamadas en tiempo real a sus seres queridos y a los operadores de servicios de emergencia, informándose mutuamente sobre los ataques ocurridos.
Al comprender que su avión sería utilizado como arma, los ocupantes decidieron actuar. Tras enterarse en tiempo real del impacto del vuelo 77 de American Airlines contra el Pentágono, los 40 integrantes se unieron y votaron a favor de intentar contraatacar a los secuestradores.
El enfrentamiento final
Las grabaciones de la cabina de mando revelan que los secuestradores, conscientes del plan de resistencia de los pasajeros, decidieron derribar el avión. Se escucha a alguien gritando:
¡A la cabina, a la cabina, o moriremos!
Ante esta acción, el piloto terrorista maniobró para intentar desestabilizar a quienes cargaban contra la puerta. A las 10:03 y 11 segundos, el avión se encontraba completamente invertido, desplazándose a 563 millas por hora (906 km/h) en un ángulo de aproximadamente 40 grados, cuando impactó cerca de Shanksville, Pensilvania, a unos 200 kilómetros de Washington.
Un legado de heroísmo
Para los funcionarios estadounidenses, lo que ocurrió a bordo del vuelo 93 representa el primer contraataque contra el terrorismo en suelo estadounidense. Personas comunes y corrientes, enfrentadas a una amenaza extraordinaria, optaron por la resistencia.
El Memorial Nacional del Vuelo 93, ubicado en el sitio del accidente en Pensilvania Occidental, preserva esta historia mediante exhibiciones al aire libre, la Torre de las Voces, un muro con los nombres de las víctimas y un museo donde se puede seguir la cronología de los eventos y escuchar los mensajes finales de los pasajeros a sus familias.
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