Viernes, 08 de Mayo de 2026
Internacionales

Estrategias para potenciar el desarrollo sostenible del Gran Chaco en Sudamérica

Equilibrio entre productividad y conservación del segundo ecosistema boscoso más grande del continente

08/05/2026 07:03 3 min lectura 45 vistas

Características geográficas del Gran Chaco

El Gran Chaco constituye la parte norte de la llanura chaco-pampeana, caracterizada por un relieve de formas bastante planas que se desarrolla por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar. Presenta una suave pendiente general hacia el sudeste y contiene grandes zonas deprimidas como el Pantanal y los Esteros del Iberá.

La región se distribuye geográficamente entre cuatro países: Argentina abarca la mayor superficie, aproximadamente el 55% al 60% del total, extendiéndose por Formosa, Salta, Santiago del Estero, Santa Fe y Corrientes; Paraguay comprende una parte importante del oeste del país; Bolivia incluye el sureste de su territorio; y Brasil una pequeña porción en su zona fronteriza. La ecorregión se divide principalmente en Chaco Húmedo (este) y Chaco Seco (oeste). Su nombre proviene de la palabra quechua "Chacu", que hace referencia a un tipo de caza practicada históricamente por las comunidades indígenas de la región.

El desafío del desarrollo equilibrado

Dimensionar el Gran Chaco en Sudamérica implica un delicado equilibrio entre impulsar su gran capacidad productiva y conservar el segundo ecosistema boscoso más grande del continente, fundamental para la regulación del clima global. Las estrategias claves se centran en la sostenibilidad, la inversión en infraestructura y la valorización de los recursos locales.

Principales vías para potenciar la región

Ganadería silvopastoril e intensificación sostenible: Combinar la cría de ganado con la preservación de árboles nativos como el algarrobo mejora el bienestar animal, proporciona sombra, protege el suelo de la erosión y mantiene la biodiversidad. Este enfoque, impulsado en áreas de Argentina y Paraguay, permite restaurar suelos agotados y mejorar la productividad por hectárea sin necesidad de deforestar.

Recuperación de pasturas degradadas: En lugar de expandir la deforestación hacia nuevas áreas, es fundamental enfocar esfuerzos en mejorar las cerca de 4 millones de hectáreas de pasturas degradadas, especialmente en el Chaco paraguayo, mediante técnicas modernas de agricultura y manejo intensivo. La rotación de pasturas y el pastoreo rotativo representan alternativas a la ganadería extensiva tradicional.

Agricultura inteligente: Fomentar cultivos adaptados al clima semiárido como soja, algodón, maíz y cebolla, además de implementar sistemas de rotación de cultivos que estabilicen la economía local y permitan diversificar más allá de la ganadería tradicional.

Bioeconomía y valor añadido: Impulsar la producción de miel orgánica y productos forestales no maderables aprovecha la biodiversidad natural de la región, generando ingresos adicionales sin comprometer los ecosistemas.

Hacia un modelo de producción sostenible

Explotar mejor el Gran Chaco sudamericano implica transicionar de un modelo extractivista a uno de producción sostenible e inteligente, capaz de generar valor económico sin destruir el segundo ecosistema forestal más grande de América del Sur. La clave reside en combinar la conservación de sus 108 millones de hectáreas con el desarrollo productivo, protegiendo su biodiversidad y regulando el clima.

El equilibrio entre conservación y productividad es fundamental para que el Gran Chaco continúe siendo una región con potencial económico y ambiental para las próximas generaciones.

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