Inteligencia artificial y modelos económicos: el desafío de la distribución de riqueza
Análisis sobre cómo Paraguay podría evitar repetir patrones de concentración económica con la adopción de nuevas tecnologías
Una preocupación compartida por distintos sectores
Voces de diferentes orientaciones convergen en un diagnóstico común sobre los riesgos de la inteligencia artificial. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, advierte que esta tecnología podría replicar las consecuencias más negativas de la Revolución Industrial: el enriquecimiento concentrado de grupos reducidos y una polarización que históricamente alimentó movimientos políticos extremos en Europa. Simultáneamente, documentos como la encíclica Magnifica Humanitas advierten que sin regulación, el progreso técnico entregado únicamente a mecanismos de mercado genera automáticamente un escenario donde pocos acumulan excesivamente mientras muchos acceden a poco.
Vance profundiza el análisis señalando que la inteligencia artificial concentra en empresas y gobiernos un poder sin precedentes para vigilancia y evaluación de ciudadanos. Propone como solución la predistribución: garantizar que los trabajadores tengan participación en la generación de riqueza desde el inicio, fortaleciendo sindicatos e incluso permitiendo participación estatal en empresas del sector.
El modelo de maquila como referencia histórica
Para comprender las implicaciones de estos debates en el contexto paraguayo, no es necesario proyectar escenarios futuros. El modelo de maquila, implementado en el país durante las últimas décadas, ilustra exactamente la dinámica que estos análisis describen.
En este esquema, empresas extranjeras envían insumos que se procesan localmente para ser reexportados. A cambio, el Estado recibe un tributo del 1% sobre el valor agregado internamente, manteniendo exoneraciones en prácticamente el resto de cargas fiscales. La competitividad del modelo descansa en un único factor: mano de obra de bajo costo. Se configura así un enclave económico: aunque las exportaciones aumenten, su integración con el resto de la economía es mínima y la mayor proporción del valor generado retorna a las casas matrices en el exterior.
Esta estructura genera como resultado directo la brecha económica que caracteriza al sector. Mientras los inversores extranjeros multiplican ganancias pagando apenas el 1% en impuestos, los trabajadores permanecen vinculados a salarios limitados, jornadas extensas y una representación sindical históricamente frágil. Aunque algunos sueldos superen el mínimo legal, la distancia entre lo que captura el capital y lo que permanece en el país continúa ampliándose, perpetuando y profundizando la desigualdad.
La inteligencia artificial como maquila digital
La inteligencia artificial presenta el riesgo de convertirse en una versión sofisticada del mismo modelo de enclave. Donde anteriormente se importaban materias primas y se exportaban productos manufacturados, ahora se importan algoritmos y se exportan datos generados localmente. Este fenómeno, denominado colonialismo de datos, implica ceder información sin costo alguno para entrenar sistemas desarrollados por empresas que generan valuaciones de miles de millones de dólares, mientras la riqueza no retorna.
Este patrón no es meramente teórico. El Estado ya ha extendido el régimen de maquila hacia servicios digitales, abriendo la posibilidad de que esta lógica se replique completamente en software y gestión de datos. El proyecto Yguazú Digital ejemplifica esta dirección, destacándose por dinámicas de colonialismo de datos y extractivismo energético.
Aprendizajes y alternativas
El mensaje que emerge del análisis es que la tecnología nunca es neutral. El modelo mediante el cual se adopta define quiénes resultan beneficiados. Si Paraguay recibe la inteligencia artificial con la misma falta de visión estratégica con que fue receptivo a la maquila, y la superficialidad con que se implementó la conectividad a internet, reproduciría idénticos resultados: concentración de ganancias para minorías, estancamiento salarial para mayorías y un Estado que obtiene compensaciones mínimas por renunciar a sus principales ventajas competitivas.
El riesgo específico es que, tras exportar energía eléctrica barata sin transformar suficientemente su valor agregado mediante industria tradicional en el siglo XX, Paraguay repita el patrón en la era de la inteligencia artificial: exportar energía, datos y capacidad de procesamiento mientras otros capturan la mayoría del valor económico generado.
Las propuestas de alternativas coinciden entre perspectivas distintas: tanto desde análisis políticos como desde la Doctrina Social de la Iglesia se sugiere la predistribución como principio directivo, garantizando que los beneficiarios locales participen en la creación de valor desde sus orígenes, en lugar de esperar redistribuciones posteriores de riqueza ya concentrada.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.
Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.