Viernes, 04 de Septiembre de 2026

La alegría, el tiempo de Jesús

Reflexión sobre la presencia de Cristo y el sentido del ayuno en la tradición cristiana

04/09/2026 13:01 2 min lectura 70 vistas

El encuentro con Jesús y el sentido del ayuno

Las palabras evangélicas "Vendrán los días en que les será arrebatado el esposo" invitan a los creyentes a aspirar al encuentro definitivo con Jesús, en el que ya no habrá ayuno, porque se vivirá con Dios para siempre.

El Evangelio de hoy presenta una controversia entre algunos fariseos y Jesús. Previamente, Lucas relata la vocación de Mateo y la comida que organiza en su casa. Los fariseos habían cuestionado a los discípulos de Jesús por comer con publicanos y pecadores, así como por romper las tradiciones establecidas. Jesús les respondió que quienes necesitaban médico eran los enfermos.

La actitud de los fariseos y el conocimiento de la ley

La postura de los fariseos, aparentemente motivada por el celo hacia la ley, revelaba una falta de comprensión del verdadero sentido de la ley. Para estos fariseos, el ayuno poseía un valor absoluto en sí mismo, aunque modificaban esos ayunos en ocasiones especiales.

Jesús les señaló que "el esposo" estaba presente. Este término se refiere a él mismo como mesías, quien desposará a la Iglesia. El ayuno adquiere su significado en el contexto de la penitencia, y mientras Jesús permanecía con sus discípulos, era tiempo de alegría y celebración.

Las obras como expresión del corazón

Las acciones de las personas manifiestan aquello que albergan en su corazón. Cuando se asiste a la misa con fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, se llega puntualmente, se participa activamente y se mantiene una actitud de respeto. Las cosas trascendentes merecen ser celebradas con dignidad y banquetes que constituyan una auténtica acción de gracias a Dios, quien ha ofrecido los alimentos y ha manifestado que la vida humana es siempre un regalo de alguien que nos ama y es generoso.

La novedad de la presencia de Cristo

Las palabras finales del Evangelio invitan a profundizar en la novedad de la presencia de Cristo entre los creyentes. El ayuno, como práctica tradicional de la fe judía, es valioso y los cristianos lo viven con espíritu genuino. Sin embargo, la verdadera aspiración es alcanzar un tiempo de alegría en el que el ayuno haya perdido su sentido porque se vivirá con Dios para siempre.

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