Domingo, 30 de Agosto de 2026
Economía

La calidad del gasto público requiere elevar el nivel del debate

Expertos señalan la necesidad de analizar tanto gastos corrientes como de capital para mejorar la eficiencia fiscal

30/08/2026 13:01 3 min lectura 129 vistas

Limitaciones del debate actual sobre gasto público

La falta de soluciones integrales ha generado un debate limitado que desvia la atención de los rubros significativos, concentrando la crítica de gastos innecesarios solo en el gasto corriente. Este enfoque aprovecha el concepto de que el gasto corriente es improductivo, dejando de lado gastos superfluos en inversión de capital, como construcciones con bajo valor público.

Es importante reconocer que ni todo gasto corriente es improductivo ni toda inversión de capital genera valor público. Por tanto, la discusión sobre gastos superfluos y calidad del gasto debe examinar ambas categorías de inversión con el mismo rigor.

Importancia del gasto corriente en servicios esenciales

Cuando el Estado invierte adecuadamente en salarios dignos, capacitación continua de recursos humanos, insumos para educación y salud, mantenimiento de infraestructura y comunicaciones, combustibles para servicios de emergencia, transporte escolar, becas de estudio y servicios básicos en establecimientos públicos, se previenen problemas conocidos como deterioro de infraestructura, deficiencias en servicios de salud y educación, endeudamiento de hogares y limitaciones de acceso a mercados.

Análisis crítico del gasto de capital

Por otra parte, existe gasto de capital que presenta dudoso valor público, beneficiando a sectores económicos específicos que contribuyen poco al financiamiento, mientras que la ciudadanía general financia mediante impuestos obras que no atienden sus necesidades.

Impacto en la gobernabilidad

La situación se agrava cuando surgen crisis y malestar ciudadano, generando conflictividad que afecta la gobernabilidad, debilita la confianza en las instituciones y compromete objetivos de desarrollo y democracia.

Cuestionamiento de la perspectiva económica ortodoxa

La narrativa económica convencional sostiene que el Estado debe reducir gastos "superfluos", usualmente enfocados en gasto corriente, para liberar recursos. Se asume que infraestructura física como asfalto y puentes genera siempre retornos económicos y sociales positivos.

Sin embargo, la infraestructura física puede presentar retornos bajos o incluso negativos por desconexión con necesidades reales de la población y por ineficiencias administrativas y sobrecostos. Por qué entonces no se consideran como gastos superfluos, más allá de aspectos menores, los sobrecostos en obras, márgenes excesivos en compras públicas, obras con escaso valor público y gasto tributario sin evaluación de impacto.

Necesidad de replanteamiento del debate

La discusión debe superar perspectivas reduccionistas de recortes y replantear el análisis de la ineficiencia estatal. Es necesario ampliar y precisar el debate sobre el concepto y dimensión real de "gastos superfluos" y "calidad del gasto", reconociendo que el despilfarro existe no solo en privilegios burocráticos del gasto corriente, sino también en otros ámbitos que no reciben escrutinio por involucrar cifras elevadas e intereses particulares.

Hacia una evaluación integral

El retorno social y económico de los gastos públicos debe ocupar el centro de la discusión, tanto en gastos corrientes como de capital. Solo así será posible mejorar las asignaciones presupuestarias, responder efectivamente a las necesidades poblacionales y garantizar la sostenibilidad fiscal que respalda el desarrollo y la gobernabilidad democrática.

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