La inmigración japonesa celebra 90 años de integración y desarrollo en Paraguay
Desde 1936, cinco generaciones de descendientes japoneses han contribuido activamente al crecimiento del país manteniendo su identidad cultural
Aquellas 100 primeras familias de colonos japoneses que arribaron en 1936 representan hoy a cinco generaciones que, desde su cultura originaria, comparten la identidad nacional paraguaya y contribuyen activamente al desarrollo del país en diversos ámbitos.
"Los descendientes son conscientes en mantener la disciplina y ética japonesa, pero se sienten orgullosos de ser paraguayos, y su afán de contribuir al desarrollo del país enfatizando su hibridación cultural y costumbres bien arraigadas", explica Emi Kasamatsu, historiadora e investigadora de la inmigración japonesa en Paraguay y las Américas.
Los primeros pasos
La Gran Depresión de los años 30 afectó mundialmente y Japón buscó nuevas oportunidades para sus familias. Paraguay se presentó como una alternativa prometedora en el corazón de América.
"El Gobierno del Japón realizó en 1934 las averiguaciones pertinentes y primero con el gobierno del entonces presidente Eusebio Ayala, quien aprobó el ingreso de 100 familias japonesas", relata la historiadora. La compañía colonizadora del Brasil envió ingenieros para buscar terrenos adecuados para la agricultura, descubriendo una propiedad apropiada a 130 km de Asunción, en el departamento de Paraguarí, denominada posteriormente La Colmena.
Tras el cambio de gobierno en 1936, el coronel Rafael Franco autorizó por Decreto Ley 1026 del 30 de abril la entrada de 100 familias japonesas agrícolas en forma experimental, reconociendo la conveniencia para potenciar el desarrollo agrícola del país.
Celebración del 90° aniversario
Con el lema "Gratitud y respeto, un lazo de 90 años", la comunidad japonesa en Paraguay ha organizado una agenda especial de celebraciones que incluye un evento central en agosto, actividades culturales, la reciente inauguración del Museo de la Inmigración Japonesa, y la visita imperial de sus altezas los príncipes Fumihito (Akishino) y Kiko.
"En esencia, la celebración se concibe como un puente de integración: no es solo para los descendientes, sino para todo Paraguay, mostrando cómo la inmigración japonesa se convirtió en parte del tejido nacional"
Así lo explica Eduardo Ryusuke Higaki, presidente de la comisión de celebración, quien destaca que las iniciativas buscan compartirse con toda la sociedad paraguaya, combinando memoria, cultura y participación comunitaria.
Crecimiento y desarrollo
Actualmente se estima que llegan a 10.000 las personas japonesas y descendientes que viven en el país. Inicialmente se dedicaron a la producción rural, estableciéndose primero in La Colmena y después expandiéndose a asentamientos como La Paz, Pirapo y Yguazú, en los departamentos de Itapúa y Alto Paraná.
Entre 1936 y 1941 ingresaron desde Japón 123 familias, marcando el inicio de una comunidad que ha mantenido sus tradiciones culturales mientras se integra plenamente a la sociedad paraguaya, contribuyendo significativamente al desarrollo económico y social del país.
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