La misión diplomática de Francisco Solano López en España durante 1854
Gestiones para el reconocimiento de la independencia paraguaya ante la Corte de Madrid
Antecedentes de la misión diplomática
En febrero de 1854, estando en París, Francisco Solano López informó a Benito Varela, entonces ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay, que postergaba su regreso debido a que la inminente guerra de Crimea entre Rusia, Francia e Inglaterra ocupaba la atención de los gobiernos europeos. Decidió aprovechar el tiempo para viajar a Italia y posteriormente a España con el objetivo de continuar las gestiones diplomáticas que le habían sido encomendadas.
Ya en Turín, el 7 de marzo de 1854, envió a Varela un informe sobre la situación política española. Señaló que el Senado había formado una fuerte oposición al Ministerio, que el Gobierno había desterrado a varios generales a Canarias y Mallorca, y que un regimiento se había sublevado en Zaragoza. López advirtió a su gobierno que un cambio violento en el escenario político podría afectar el cumplimiento de su misión en la Corte de Madrid.
Llegada a Madrid y primeros encuentros
Tras cumplir gestiones en Turín, donde se despidió del rey Víctor Manuel II el 31 de marzo, y en Roma, López anunció el 3 de abril de 1854 que se dirigía a España. Antes de llegar a Madrid, informó al Ministerio español, por conducto de su representante en esa Corte, sobre su misión especial ante Su Majestad Católica y solicitó el correspondiente salvoconducto, que le fue concedido con instrucciones a las aduanas de Irún y Barcelona.
López llegó a Madrid el 17 de mayo de 1854 y se alojó primero en el Hotel Vizcaína y luego en un apartamento de la calle San Jerónimo Nº 29. Ese mismo día anunció su llegada al primer secretario de Estado, Ángel Calderón de la Barca, y solicitó una audiencia que fue fijada para el 20 de mayo. En ese encuentro, Calderón le pidió que presentara un proyecto de tratado.
Presentación del proyecto de tratado
El 23 de mayo López entregó confidencialmente un proyecto que unificaba paz, amistad, comercio y navegación, siguiendo el modelo de los tratados ya firmados con Francia e Inglaterra. Calderón respondió que el tratado únicamente podía ser de paz y amistad, dado que las Cortes españolas, por decreto del 4 de diciembre de 1836, habían autorizado a la reina a reconocer la independencia de las nuevas repúblicas americanas solo mediante tratados de esa naturaleza, dejando los asuntos comerciales para negociaciones posteriores que requerían aprobación de las Cámaras.
En ese encuentro, según relata López, Calderón sugirió que el Paraguay bien podría entregar a España «siquiera un millón de pesos» a cambio del reconocimiento; López respondió que su gobierno no estaba dispuesto a comprar el reconocimiento de su independencia.
Las negociaciones reflejaron las limitaciones institucionales que enfrentaba la Corona española en materia de reconocimiento diplomático, así como los marcos legales que condicionaban la naturaleza de los tratados que podían ser suscritos con las naciones americanas independientes.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.
Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.