Malvinas: petróleo y tensión geopolítica en el Atlántico Sur
Proyecto de extracción británico-israelí reaviva disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido
Exploración petrolera en disputa territorial
La exploración de recursos petroleros en el Atlántico Sur, en las aguas que rodean las islas Malvinas, ha constituido durante décadas un elemento central en la controversia de soberanía entre Argentina y Reino Unido sobre el archipiélago. Esta tensión se ha reactivado con un proyecto conjunto británico e israelí que planifica iniciar la extracción de crudo en 2028.
El proyecto de explotación en aguas profundas denominado Sea Lion, desarrollado por la empresa petrolera israelí Navitas y la británica Rockhopper, fue autorizado por el Gobierno local de Malvinas. El territorio, bajo administración británica desde 1833, ha sido reclamado por Argentina a lo largo de todo este período.
Acciones legales y ambientalistas
Mientras Navitas y Rockhopper avanzan en la implementación del proyecto, abogados ambientalistas y veteranos de la guerra de 1982 presentaron esta semana una demanda contra la iniciativa ante un tribunal de la provincia argentina de Tierra del Fuego, que considera el archipiélago parte de su territorio.
Características geográficas y económicas de Malvinas
Las islas Malvinas se encuentran situadas a 13.000 kilómetros de Londres y a 464 kilómetros de la costa continental de Argentina. Su economía se sustenta actualmente en la ganadería ovina, la actividad pesquera, el turismo y las operaciones relacionadas con la base militar británica de importancia estratégica para el acceso a la Antártida y el Pacífico.
Antecedentes de la controversia petrolera
En 1975, Reino Unido confirmó mediante estudios geológicos el potencial petrolero de Malvinas. En respuesta, Argentina comunicó que no reconocería ninguna exploración ni explotación de hidrocarburos en el archipiélago por parte de un gobierno extranjero.
"Malvinas tiene importancia como reservorio petrolero. De hecho, el informe de 1975 sobre la presencia de crudo en las islas abortó definitivamente las negociaciones bilaterales que se estaban desarrollando en ese momento", señaló Bruno Tondini, profesor de Derecho Internacional y experto en cuestiones vinculadas a Malvinas.
Licencias y conflictos regulatorios
El Gobierno insular otorgó en 1996 las primeras licencias de exploración, con la oposición inmediata de Argentina. El país ha sostenido históricamente que los permisos concedidos sobre recursos de su propiedad constituyen una "acción unilateral" contraria a las resoluciones de las Naciones Unidas respecto a la disputa soberana.
Rockhopper anunció en 2010 el descubrimiento de crudo en el yacimiento Sea Lion, localizado a aproximadamente 220 kilómetros al norte de Malvinas. Este hallazgo alimentó expectativas entre los aproximadamente 3.500 habitantes de origen británico que residen en las islas, muchos de los cuales aspiran a convertir el territorio en un centro de producción petrolera.
Sanciones y decisiones de inversión
En 2013, Argentina inhabilitó por 20 años a Rockhopper para operaciones en territorio suramericano por desarrollar actividades en la plataforma continental argentina sin autorización correspondiente.
Una sanción equivalente fue aplicada en 2022 a Navitas, que se había integrado al proyecto Sea Lion dos años antes. El emprendimiento contempla inversiones previstas de casi 4.000 millones de dólares distribuidas en dos fases de desarrollo, con una vida productiva estimada de 30 años.
A finales de 2025, Navitas y Rockhopper anunciaron su decisión final de inversión en Sea Lion y establecieron 2028 como año objetivo para la extracción del primer barril de petróleo. Esta decisión motivó que Argentina reiterara su "enérgico" rechazo a la iniciativa.
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