Osvaldo Ortiz Faiman: «Queríamos hacer una película que no pidiera disculpas por ser paraguaya»
Timoteo, el loro que se volvió santo llega a las salas de cine este jueves 3 de septiembre
Una historia que nace de la realidad
Un loro, un perro, tres amigas y una pequeña mentira piadosa son el punto de partida de Timoteo, el loro que se volvió santo, la nueva película paraguaya que llega este jueves 3 de septiembre a las salas de cine de todo el país.
La historia comienza cuando Bono, el perro de Doña Porota (Amada Gómez), mata accidentalmente a Timoteo, el loro de su amiga Chiquita (Olga Vallejos). Para evitarle un dolor, Porota y Doña Nena (Katty Pacúa) deciden ocultar lo ocurrido. Sin embargo, como suele suceder con los rumores, la historia comienza a crecer hasta convertirse en un supuesto milagro que llega incluso al Vaticano.
La realidad paraguaya como inspiración
El director Osvaldo Ortiz Faiman explica que la película nació justamente de esa capacidad que tiene la realidad paraguaya para superar cualquier ficción.
«Todo parte de donde vivimos. Paraguay nos da una realidad que supera a la ficción, entonces cuando hacemos ficción parece realidad. Esta historia parte de una situación que sucedió en la vida real: un loro, un perro, unas amigas que quieren evitarle un dolor a otra amiga y una pequeña mentira piadosa. Después hicimos lo que hace cualquier buen chisme de barrio: exagerarlo hasta que llegó al Vaticano».
La película juega con esa frontera entre lo absurdo y lo cotidiano. «Uno ve la película y piensa: 'esto es una locura', pero cinco minutos después dice: 'y… en mi barrio podría pasar'. Esa justamente era la idea», señala Ortiz.
El loro como símbolo cultural
Timoteo no es un protagonista elegido al azar. Para Ortiz, el loro posee características que lo acercan profundamente a la cultura paraguaya.
«El loro es parte de muchas familias paraguayas y tiene algo muy nuestro: habla, repite, escucha todo y después cuenta. Básicamente es un vecino paraguayo con plumas».
La jaula del animal adquiere también un significado importante dentro de la narrativa. «Todos vivimos encerrados en alguna jaula: el miedo, la rutina, la soledad, los prejuicios, y en algún momento necesitamos animarnos a salir», explica el director.
Las mujeres en el centro de la historia
Junto a Timoteo aparecen tres mujeres mayores interpretadas por Amada Gómez, Katty Pacuá y Olga Vallejos, quienes ocupan el centro de la película.
«Primero queríamos ponerlas en el centro de la película, no de adorno. Estas mujeres aman, mienten, se equivocan, se enamoran, compiten, tienen miedo, hacen macanadas y después tratan de arreglarlas. O sea, están vivas. No queríamos esa imagen de la abuela sentada esperando que los demás tengan una historia. Ellas son la historia».
Para Ortiz, el chisme también funciona como un personaje más dentro de la trama. «Alguien dice una cosa, otro entendió otra, otro le agregó algo y para cuando llega a la otra cuadra Timoteo ya resucitó tres veces», relata.
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