Programa humanitario cubano atendió a más de 26.000 niños afectados por Chernóbyl
Durante 21 años, Cuba brindó tratamiento médico gratuito en Tarará a menores de Ucrania, Rusia y Bielorrusia
El programa humanitario 'Niños de Chernóbil' desarrollado por Cuba entre 1990 y 2011 representa una extraordinaria iniciativa de solidaridad internacional que benefició a miles de menores afectados por el accidente nuclear de 1986.
Roman Gerus, ucraniano de 27 años, forma parte de los más de 26.000 pacientes que recibieron atención médica gratuita en Cuba. "No era como estar en un hospital. Hasta los niños más enfermos lo pasaban bien", recuerda con gratitud.
Gerus visitó Cuba en tres ocasiones para tratar el vitíligo que desarrolló años después del desastre de Chernóbyl. Su primera estadía fue a los 12 años durante seis meses, luego a los 14 años por tres meses, y finalmente a los 15 años durante 45 días.
El complejo de Tarará: un oasis de recuperación
El programa se desarrolló en el balneario de Tarará, ubicado a 30 kilómetros al este de La Habana. Este complejo, originalmente fundado en los años 50 como urbanización de clase media-alta, fue completamente rehabilitado por el gobierno cubano para acoger a los pacientes.
Las instalaciones incluían:
• Residencias para niños y acompañantes
• Dos hospitales y una clínica
• Parque de ambulancias
• Teatro y escuelas
• Parques y áreas recreativas
• Dos kilómetros de playa a 15 minutos de distancia
Alcance del programa humanitario
Según datos del Ministerio de Salud de Cuba, el programa atendió a 26.114 pacientes, siendo el 84% de ellos niños. Los beneficiarios procedían principalmente de Ucrania, Rusia y Bielorrusia.
El programa se mantuvo activo durante 21 años, desde el 29 de marzo de 1990 hasta el 24 de noviembre de 2011, sin interrupciones incluso durante las dificultades económicas del 'período especial' en los años 90.
Diversidad de tratamientos
Los pacientes que llegaron a la isla presentaban dolencias de distinta gravedad, incluyendo problemas dermatológicos, enfermedades digestivas, malformaciones congénitas y diversos trastornos que requerían atención especializada.
Para Roman Gerus, la experiencia fue transformadora: "Cada vez fue diferente, pero todas ellas las disfruté. Es algo que recuerdo con cariño, quiero regresar a Cuba con mi familia para mostrarles la isla".
El joven ucraniano destaca especialmente la belleza del entorno natural donde recibió tratamiento, recordando con particular afecto los paisajes y la atención recibida durante sus estadías en el complejo de Tarará.
Este programa representa uno de los ejemplos más significativos de cooperación médica internacional, demostrando cómo la solidaridad puede brindar esperanza y recuperación a quienes más lo necesitan.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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