Domingo, 07 de Junio de 2026

Ya da ya

07/06/2026 10:03 3 min lectura 85 vistas

Ya sabemos lo que pasa y lo vivimos en cada año electoral. Ni hablar de las comunidades vulnerables, que son ignoradas todo el año, pero en estas fechas son las más atendidas. Pero hay algo más que discutir: ¿Por qué? Y esa es mi intención en este domingo porãite mientras las y los afiliados se preparan para votar.

Un sondeo rápido en esa reunión me llevó a una respuesta “Ya da ya, te sirve esa plata”. Y me tragué todo ese discurso democrático representativo para reconocer una cosa: La gente necesita. Cómo luego 200.000 guaraníes no te va a hacer pensar si el jornal mínimo diario es de G. 111.502 y el kilo de carnaza de segunda es casi G. 40.000.

Eso nos lleva a cuestionar las campañas de “no vendas tu voto”, necesarias sí, pero en realidad, no atacan la raíz del problema que es encontrar a quiénes son los que los compran y concentran la responsabilidad en quiénes aceptan el dinero por necesidad o simple descreimiento de la política.

Es muy fácil sermonear desde la comodidad de una billetera llena o capaz vacía, pero con un sistema que nos sostiene, apuntando con el dedo al que estira la mano para asegurar la comida de un par de días. El purismo democrático se vuelve un lujo cuando la panza ruge o cuando el sistema público de salud te obliga a rifar tu dignidad para comprar un medicamento básico. Pedirle “conciencia cívica” a quien el Estado abandonó hace décadas es, además de hipócrita, un acto de profunda desconexión con la realidad.

Porque qué pasa con la maquinaria que estructuró un país para que 200 mil guaraníes pesen más en el presente inmediato que una promesa de mejoras o de educación de calidad a largo plazo. Es el clientelismo como política pública invisible. Te empobrecen sistemáticamente para después, cada cinco años, presentarse como los salvadores temporales de tu economía doméstica.

El voto en Paraguay hace mucho ya que pasó a ser un bien de cambio transable en el mercado de la miseria organizada. Mientras la Fiscalía persigue estudiantes y campesinos, mira para otro lado ante los verdaderos financistas de estas campañas –que inyectan dinero sucio en los barrios más necesitados–, el ciudadano común asume el “ya da ya” como una estrategia de supervivencia que al final es perfectamente válida.

Esta lógica se cambia desmantelando el monopolio de la necesidad. Hasta que la dignidad no sea costumbre y los derechos básicos dejen de negociarse como favores, miles de paraguayos seguirán cobrando su tajada en el remate electoral de cada temporada porque necesitan, así de simple. Mi humilde consejo: Acepten el G. 200.000 y después voten por quién quieran.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

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