Clanes se ubican en Yacyretá y sueldos son millonarios
La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) se ha consolidado históricamente como un refugio de privilegios para los familiares directos de la clase política paraguaya. Lejos del escrutinio de los concursos de oposición que rigen en otras dependencias del Estado, la margen paraguaya de la binacional opera bajo una lógica de “botín político”, donde hijos y parientes de legisladores acceden a cargos estratégicos con jugosas remuneraciones que en relación con sus méritos y preparación no se corresponderían en otro ámbito que no sea el público.
Mientras el Gobierno pregona una política de “economía de guerra”, los datos desbloqueados de la EBY revelan un verdadero festín que dista de la realidad de muchos asalariados comunes.
CLAN CHASE. Uno de los casos emblemáticos es el de Giselle Chase Brett, hija del senador Natalicio Chase, líder de la bancada de Honor Colorado en el Senado. Su ingreso a la binacional se registró en 2019, inicialmente con un salario de G. 10.000.000.
Chase Brett fue ubicada en funciones administrativas con una remuneración que en su declaración jurada inicial ascendía a G. 19.388.647.
Según las planillas de la binacional que ÚH logró desbloquear, en marzo de este año, percibió la suma de G. 27.564.667, sumando su sueldo base de G. 22.490.410 y bonificación de G. 5.074.257.
CLAN ROUSILLÓN. La influencia parlamentaria también se extiende al diputado Rubén Rousillón. Su hija Nadia Rousillón forma parte de la nómina de la EBY como personal contratado desde el año 2023. Nadia inició su vínculo laboral con un salario de G. 15.165.000, monto que en poco tiempo experimentó un ajuste hasta alcanzar los G. 16.596.190.
En marzo de este año, según las planillas del portal web de la EBY, Nadia Rousillón cobró G. 18.726.070, sumando su sueldo base de G. 15.886.540 y su bonificación de G. 2.839.530.
Registros previos indican que sus ingresos totales han llegado a rozar los G. 28.000.000 en meses con asignaciones especiales por responsabilidad en el cargo.
CLANES DE ITAPÚA. En el Departamento de Itapúa, los clanes políticos también han “asegurado” el futuro de sus descendientes en la hidroeléctrica. Fátima Brunaga, hija del diputado Christian Brunaga, ingresó a la entidad en la categoría D3 con un salario base de 18.000.000 de guaraníes.
En su última declaración jurada revela un salto económico importante, registrando una remuneración de G. 26.183.160 y G. 3.771.604 en bonificaciones. En la planilla de marzo de este año, figura que cobró G. 21.785.514 (G. 18.013.910 en sueldo más G. 3.771.604 en bonificación).
Ronald Michel Solinger Gamarra, hijo del diputado Germán Solinger, ingresó en agosto de 2017 durante el final del gobierno de Horacio Cartes. Inició en la categoría D6 con G. 18.818.140. Recientemente su estatus laboral dio un salto a la categoría H6, lo que le asigna una remuneración de G. 26.002.120.
En marzo de este año, Solinger percibió G. 31.883.898, sumando su sueldo base de G. 26.002.120 y bonificaciones por G. 5.881.778.
Cabe señalar también al ex senador colorado Martín Arévalo y a su hija Chiara Arévalo, quienes forman un clan de privilegio en la EBY. Mientras el primero gana G.112.959.720, la hija percibe más de G. 41 millones. Juntos suman G. 154.855.611.
El vicepresidente Pedro Alliana también es señalado por ubicar parientes y operadores en la binacional.
La distribución de estos jugosos salarios genera un profundo malestar en la ciudadanía, considerando que muchos de estos nombramientos son a dedo.
La EBY continúa operando como refugio de clanes y amigos del poder con salarios millonarios.
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