Gustavo Cabaña, entre el aula y el humor: "Uno nunca debe limitarse"
Foto: Diario UltimaHora
Me llamo Gustavo Cabaña Rodas, tengo 44 años, y nací en la ciudad de Asunción. Cuando yo todavía no me iba a la escuela, mi hermano Dani, que es 11 meses mayor que yo ya se iba a la escuela. Como yo no iba a todo el día, me quedaba con mi abuela. Yo no sabía qué era actuar y en esa época no había internet, pero recuerdo perfectamente que veíamos la tele. A la tarde mostraban en el Canal 9 una serie y eso yo veía y copiaba.
Después empecé a ir a la escuela a los cinco años y ahí ya sabía que me gustaba actuar, y mi familia también lo sabía porque yo imitaba todo lo que salía en la tele.
Cuando fui creciendo tenía que irme a todas las escuelas a bailar y también en los colegios. En los colegios mi carrera artística inició imitando a los profesores. Yo era famosísimo en el Colegio Nacional Dr. Fernando de la Mora, que fue donde estudié porque les hacía imitaciones a todos los profesores.
Me acuerdo de anécdotas increíbles de esa época; una vez el director y el jefe de estudios me descubrieron cuando nos escapábamos del colegio con un compañero y cuando abrí la puerta de la dirección me encontré con doce profesores y algunos padres, y pensé que me iban a echar y casi me da un infarto, pero al final cuando yo hacía funciones les gustaba a todos.
Profesores como mi querida profesora de Física, Diosa Roldán, y la profesora de Literatura me daban los últimos cinco o seis minutos antes de que suene la hora de cambio de clases para que yo hiciera reír a mis compañeros con mis imitaciones de los profes que daban clases todo el día de mañana, tarde y noche en el Colegio Fernando de la Mora.
En el barrio, en la Capilla Santa Teresa hacía catequesis y también animación en los retiros. Mis amigos y mi familia siempre me apoyaron y nunca me cortaron nada, aunque mi mamá me retaba cuando llegaba tarde, nunca me decían no a mi arte.
En mi familia siempre hubo mucho arte; el papá de mi mamá, mi abuelo Marcial (que tiene 85 años) toca la guitarra y tiene una hermosa voz; mi tío Gustavo canta y toca la guitarra; y mi mamá era bailarina de música paraguaya y armaba coreografías junto a mi tío Gustavo. Mi tío Gustavo era el héroe de la música para mi abuelo.
Además, tengo una historia muy particular con mis hermanos y mi hermana pequeña. Mi mamá se volvió a embarazar de una nueva pareja y nació mi hermana menor, Paloma Alexandría, que tiene 18 años.
Como mi mamá me decía que ella me iba a hacer un hijo para mí porque yo no me iba a casar ni a tener hijos, cuando nació Paloma mi mamá le habló a su ex marido que es mi papá para que le reconociera y así llevara el apellido Cabaña, por lo que mi familia y mi mamá siempre me presentaron como si Paloma fuera mi hija, y ella misma me dice “papi”, ella es como mi hija y siempre voy a ser su papá.
Mi carrera artística despegó formalmente a los 17 años en la radio. Yo escuchaba a la siesta el programa Ultrasónico, conducido por Milva Gauto, Walter Evers y Clara Franco, en el que hacían parodias. Un día llamé imitando a una señora mayor, estuve al aire hablando con ellos y Milva me dio la oportunidad. Desde ese día, Milva se convirtió en mi mamá artística la que me parió en los medios y me llevó de Radio City a Radio Venus y luego a Santa Mónica.
En el año 2003 surgió el proyecto para grabar un demo para un programa de televisión que se iba a llamar el Don Show, con Rubén y Clara Franco. Clara vio el material que grabé, me vio hacer mis imitaciones con un manejo natural de cámara y me dijo que en mayo o marzo empezaríamos en Telefuturo.
Así fue como en 2003 arrancó Telecomio, emitido hasta 2011, cuando compartí elenco con Clara Franco y logramos un éxito rotundo. Gracias a eso, en 2004 ganamos el Paraná de Oro 2003 junto a todo el elenco, y en 2007 obtuve el Paraná de Oro 2006 en forma individual, además de premios a la mejor labor humorística y mejor programa de humor en 2007 y 2008, como referente del teatro y la televisión paraguaya.
Uno de los personajes que más causó furor en la tele fue mi personaje del sketch de la parodia en Telecomio que yo le pedía ayuda al pastor que era interpretado por Clara Franco y yo le gritaba “sacameu” y le encantaba a la gente.
Yo iba a la facultad para estudiar y ser profesor de Matemáticas y Química, y no me daba el tiempo porque tenía que irme a las patadas en el colectivo. Recuerdo que me iba a la Facultad un día vestido como Nicanor, otro día como María Teresa, y otro día como Ramón Silva. Recuerdo que un día mi profesor me pidió que me sacara el kepi y cuando me saqué el curso estalló de risas porque estaba con una de mis pelucas.
Yo no quería dejar de estudiar actuación ni para ser profesor, porque uno nunca tiene que ponerse límites, y yo pensaba: ¿Por qué los grandes filósofos y pintores podían ser de todo? Recuerdo que en en el colegio en un libro me salió que Leonardo Da Vinci era además de pintor, arquitecto, botánico, músico, poeta y de todo un poco, entonces fue cuando me decidí a seguir con ambas carreras que me gustaban.
Años más tarde regresé al Colegio Nacional Fernando de la Mora para ejercer como profesor, demostrando que se pueden cumplir varias metas a la vez. Todos los días me gusta aprender algo nuevo, una meta es que también me gustaría hacer cine, salir en una película y también producir. Todos los días me gusta aprender algo nuevo y creo que uno nunca debe limitarse y debe hacer lo que le gusta.
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