Domingo, 08 de Noviembre de 2026
Sociedad

Ykua Juana Paula de Paraguarí: Restauración ecológica le devuelve su estado natural

08/11/2026 13:02 6 min lectura 28 vistas
Ykua Juana Paula de Paraguarí: Restauración ecológica le devuelve su estado natural

Foto: Diario UltimaHora

Con años de experiencia en el campo de la restauración, recuperación de nacientes y arroyos, Antonio Bobadilla, licenciado ambiental y restaurador ecológico, desarrolló el trabajo de voluntariado de carácter ambiental y sin fines lucrativos.

Este tuvo como objetivo restaurar el flujo hídrico natural de la naciente, aumentar su profundidad y volumen de agua y recuperar su función ecológica y cultural.

“Nació de la necesidad de recuperar lo que se estaba perdiendo. Después de los trabajos en el Ykua Angu’a y en el arroyo Tupãsy Paso en Quyquyhó, me di cuenta de que las nacientes se estaban perdiendo, algunas degradadas, otras colmatadas, rellenadas con basura, y por efecto natural, con lodo; nadie hacía nada al respecto. A pedido del propietario, decidí intervenir el Ykua Juana Paula, antes de que se pierda totalmente. La idea fue asistir a la naturaleza para que ella sola vuelva a su estado anterior, sin maquinaria pesada, solo con trabajo manual y plantas autóctonas del mismo lugar”, comentó el profesional.

Ykua Juana Paula, Quyquyhó

El Ing. Amb. Antonio Bobadilla lleva años de trabajo en el campo de la restauración y recuperación de nacientes y arroyos.

Un dato que impacta, que expuso Bobadilla, es que la naciente intervenida tenía apenas 15 cm de profundidad, se hallaba entre lodos y residuos naturales y contaba con unos 350 litros de agua estancada: “Estaba llena de basura, plásticos, hojas podridas, lodo y algas. Si no se intervenía, se iba a perder. Los ykua son patrimonio de nuestros abuelos, de ahí tomaban agua, llevaban nuestras abuelas en cántaros encima de su cabeza, y ahí se bañaban los niños. No podía dejar que se perdiera”, dijo.

Técnicamente, el ambientalista reveló que la superficie intervenida abarca 665 m² de área indirecta y 6 m² de área directa, con un perímetro de 120 metros, y una altitud de 98.30 metros sobre el nivel del mar.

Con relación a los ejes del proyecto, explicó que se enfocó en tres puntos principales, como la protección, descolmatación y recuperación hídrica, y la revegetación con especies nativas.

Al ser consultado sobre si es la primera vez que ejecuta este tipo de trabajos a favor del medio ambiente, Bobadilla celebró que prácticamente en nuestro país es un proyecto pionero en cuanto a restauración ecológica asistida de naciente. Reveló que en Paraguay se cuenta con muy pocos profesionales para restauración hídrica y que no se tiene un apoyo estatal para potenciar la restauración de los recursos hídricos.

“Como, por ejemplo, lo está haciendo China, destinando millones de yuanes para la restauración y con proyección a largo plazo. Yo vengo trabajando hace años en Quyquyhó con proyectos y acciones de restauración; restauré el Ykua Angu’a, que estuvo colmatado por 30 años, y trabajé en la restauración del arroyo Tupãsy Paso, en un tramo de 1,9 km. El Ykua Juana Paula es un trabajo, con técnica asistida con material del monte, y dejando que la naturaleza haga su trabajo”, indicó.

Ykua Juana Paula, Quyquyhó

Un aspecto degradado y olvidado presentaba la naciente antes de ser mejorada.

Respecto a los desafíos que tuvo que encarar, Bobadilla mencionó que el principal obstáculo fue la cantidad de sedimento y basura acumulada: 0,5 toneladas de lodos, orgánicos e inorgánicos, y 0,3 m³ de aguas negras y lixiviados. Agregó que otra dificultad fue el riesgo de pisar y compactar la vena de agua. En este sentido, apuntó que por eso el trabajo fue minucioso teniendo en cuenta hasta los mínimos detalles.

“Otro obstáculo fue la falta de apoyo gubernamental y de las instituciones públicas vinculantes porque tratándose de un proyecto de restauración ecológica asistida tiene su costo de diseño y de ejecución, ya que se trata de un proyecto que debe ser diseñado y ejecutado por un profesional especialista en la materia”, lamentó.

Otro aspecto que cabe destacar del proyecto –según aseguró el ingeniero ambiental– es que estaba previsto ejecutarlo en 15 días de intervención más 5 años de monitoreo.

“En campo se cumplió en seis días efectivos de trabajo intenso, previo trabajo de diagnóstico y monitoreo. Se logró concluirlo antes del tiempo establecido, gracias a la técnica manual. Ahora queda el monitoreo, una visita técnica mensual por 5 años”, dijo.

En cuanto a beneficios que se obtuvieron con la intervención ambiental, el experto en restauración y recuperación de nacientes y arroyos señaló que los resultados son medibles. Se logró más profundidad, de 15 cm a 45 cm; mayor volumen de agua: de 350 litros a 1.000 litros y ahora brota con normalidad; calidad de aguas negras, percolado, lixiviado, a aguas claras y cristalinas, con pozos recuperados, rodeados de helechos y árboles nativos. Además, sumó que se recuperó el hábitat para aves y fauna, se frenó la erosión, se protegió la naciente según la Ley 4241/10 de Bosques Protectores y la Ley 3239/2007 de Recursos Hídricos, y se devuelvió a la comunidad un lugar cultural e histórico.

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En otro momento, Bobadilla destacó que no se usó maquinaria pesada, explicó que todo el trabajo fue manual, con material del mismo monte. “No se trajo nada de afuera. Eso es restauración ecológica asistida de verdad: ayudar, no imponer. Y que el trabajo se hizo respetando la Ley 96/92 de Vida Silvestre, la Ley 4014/10 de Prevención de Incendios y todas las normativas ambientales vigentes”.

“En nuestro país se están dando los primeros pasos en restauración ecológica asistida. Son pasos importantes, por eso es necesario que se incluya dentro de las políticas públicas ambientales, para que no dependa solo de la buena voluntad de algunos, sino que sea una política de Estado que encamine la recuperación de nuestros recursos degradados. Restaurar una naciente no es solo recuperar, sino devolver el cuerpo de agua en su estado natural”, comentó.

Como mensaje, Bobadilla pidió a la ciudadanía que cuiden y protejan sus nacientes. Que no tiren basura, que no dejen que se degraden. A las instituciones vinculantes como Mades, gobernaciones y municipios les solicitó que generen proyectos en pos de la defensa y restauración.

“Una naciente no es un basurero, es vida, es agua, es historia, es identidad. Si cuidamos las nacientes, cuidamos el agua que van a tomar las futuras generaciones. La naturaleza sabe hacer su trabajo, solo tenemos que dejarla en su propio lugar, ayudarla si fuese necesario, respetarla y vivir en armonía sin causar daño”, finalizó el especialista en medioambiente.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

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