La increíble historia del pelotazo que derribó una avioneta en Villa Morra
Roberto Gabriel Trigo, jugador de 16 años del General Genes, protagonizó en 1957 uno de los episodios más curiosos del fútbol paraguayo
Febrero de 1957 quedó marcado en la historia del fútbol paraguayo por un episodio extraordinario que protagonizó Roberto Gabriel Trigo, un joven de 16 años apodado 'Chingolo', durante un partido entre General Genes y Presidente Hayes en Villa Morra.
El momento que cambió todo
Durante el entretiempo del encuentro, con el marcador empatado, Chingolo intentaba concentrarse en las indicaciones de su entrenador. Sin embargo, el constante ruido de una avioneta que realizaba vuelos rasantes sobre la cancha le impedía escuchar las instrucciones táctica.
Fue entonces cuando el joven futbolista tomó una decisión que pasaría a la historia: agarró la pelota y la lanzó directamente hacia la aeronave que sobrevolaba el estadio.
Un impacto inesperado
Según relató Nicolás González, encargado de la cancha en esa época, la avioneta recibió el impacto del balón entre la hélice y la tapa del motor, lo que provocó que la aeronave cayera aproximadamente a 200 metros del estadio, en lo que actualmente corresponde a la zona de las calles Eusebio Lillo y O'Higgins.
El piloto de la avioneta era Alfredo Lird, un vecino del barrio y fanático acérrimo del General Genes, quien tenía la costumbre de realizar vuelos rasantes cada vez que jugaba su equipo preferido. Afortunadamente, la abundante vegetación de yuquerí o mimosa que había en la zona sirvió como colchón natural, permitiendo que Lird resultara ileso del incidente.
Las pelotas de la época
Es importante recordar que en la década de 1950, los balones de fútbol eran considerablemente diferentes a los actuales. Eran mucho más pesados y duros, similares a los utilizados en los mundiales de 1950 y 1954, lo que explica en parte el impacto que pudo generar el lanzamiento de Trigo.
El desenlace del partido
A pesar del extraordinario incidente, el partido continuó con normalidad una vez solucionado el imprevisto. General Genes logró la victoria ese día, completando una jornada que quedó grabada para siempre en la memoria del fútbol paraguayo.
Roberto Gabriel Trigo, el protagonista de esta increíble historia, vivió durante muchos años en las instalaciones del club General Genes. Actualmente, ya en su edad dorada, se encuentra bien cuidado en un hogar para adultos mayores, llevando consigo el recuerdo de aquel día que protagonizó uno de los episodios más singulares del deporte paraguayo.
Esta anécdota se ha convertido en una de las historias más curiosas y entrañables del fútbol nacional, demostrando que en el deporte pueden ocurrir situaciones completamente inesperadas que trascienden el juego mismo.
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