Lunes, 06 de Julio de 2026

Muchos prefieren ser el “kokue” mientras consigan un “lugar porã”

06/07/2026 10:21 4 min lectura 38 vistas
Muchos prefieren ser el “kokue” mientras consigan un “lugar porã”

Aspirar a ser suboficial de la Policía Nacional requiere una inversión muy elevada, que implica el pago del cursillo, compra de uniformes y hasta productos de limpieza, pero todo vale a la hora de estar ligado al “kokue”, mientras se consigue un “lugar porã”.

Al respecto, conversamos con el criminólogo Juan Martens, quien refiere que la preparación y postulación para aspirantes cuesta unos G. 15 millones, mientras que el ingreso y el combo entre G. 10 millones y G. 15 millones.

Una vez egresados, el clientelismo juega un papel clave para recuperar la inversión. Los policías buscan, mediante pagos de coimas a sus jefes ser destinados a los denominados “lugares porã” (buenos lugares), que son los puntos fronterizos de mayor recaudación ilegal, ubicados en el top de las preferencias en departamentos como Canindeyú, Amambay y Alto Paraná.

Martens comenta que otro ejemplo de kokue es el agente que se encuentra resguardando los distintos tipos de comercios. Uno de estos efectivos le confesó que le pagan G. 300.000 por “pararse allí”. “Entonces –prosigue–, mientras técnicamente su jefe estaría cobrando G. 1.500.000, se queda con G. 1.200.000”.

“Por ese policía obviamente que su jefe va a pelear para que no vaya a ningún otro lugar, porque le rinde G. 1.200.000 al mes. Con que él tenga diez policías que resguardan tres, cuatro bancos, supermercados, y ese es el kokue”, detalla.

Relata que es el espacio físico territorial de posibilidades de captación de inversión, que se replica en los 17 departamentos y quien quiera salir, incluso, “tiene miedo a que le maten”.

“Hasta aquí, el objeto de extracción está afuera. ¿Cuándo el agente se vuelve el objeto de extracción o mercancía? Cuando desea su traslado. Uno quiere ir a Pedro Juan y eso puede costar G. 15, 20 millones, y acá el castigo es Central y Capital. Entonces, el que se recibe recién se queda por acá y los otros deben de conseguir a como dé lugar para ir fuera”, explica.

Por su parte, el comisario general inspector Brígido Ernesto Ojeda Báez, director del Instituto Superior de Educación Policial (Isepol), nos confirma que los ingresantes tienen muchos gastos para ingresar.

“Eso es categórico, una vez que ingresan tienen muchos gastos, porque tienen que comprar todo de una vez y lo deben de hacer de las casas comerciales habilitadas por la Policía Nacional, en las que tampoco tenemos nada que ver”, aclara el comisario.

Testimonio. La madre de una suboficial relata que hasta tuvo que endeudarse para cumplir el sueño de su hija.

“Yo le pagaba G. 400.000 el cursillo mensual; hoy el precio subió. Mi sobrina ya empezó a pagar G. 500.000, G. 550.000 el cursillo”, explica.

“Un año tiene que prepararle a su hijo”, dice. Y advierte que si no se prepara físicamente y académicamente, “en una hora ya se muere y no ingresa”.

La mujer –de quien resguardamos su identidad– califica directamente a este ingreso como “un negocio gigante” y detalla que la mayoría de los dueños de los cursillos son “policías retirados, jubilados” y que hoy “por todos lados hay eso”.

Superado el cursillo, viene el ingreso al Colegio de Policía, donde –según el testimonio– el gasto se dispara.

“Cuando mi hija ingresó le dieron la lista de lo que tiene que llevar. Y ahí al toque vos tenés que comprarle todito para entrar”, afirma.

En la lista figuran uniformes, colchón, ropero, balde, escoba, trapo de piso y productos de limpieza. “Menos de G. 300.000 no cuesta”, dice respecto a los uniformes.

“Como G. 10 millones por ahí nos costó a nosotros. Vos tenés que poner, tenés que tener plata, porque ellos dan una semana de tiempo nomás para comprar todas sus cosas y si no tenés, vas a hacer perder a tu hija una oportunidad”, advierte la mujer, que también refiere que ingresar a la Policía Nacional “no es fácil y representa un endeudamiento y mucho sacrificio”.

“El castigo es Central y Capital. Entonces, el que se recibe recién se queda y los otros deben salir”. Juan Martens, criminólogo.

“Pagaba G. 400.000 el cursillo mensual; hoy el precio subió, mi sobrina ya paga G. 500.000”. Testimonio, madre de suboficial.

Print

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.

Comentarios (0)