San Juan Ára: La tradición que resiste el paso del tiempo en Paraguay
Una celebración que combina fe, folclore y participación popular en la cultura paraguaya
Una celebración que atraviesa generaciones
Cuando llega junio, Paraguay vuelve a vestirse de fiesta. En patios, plazas, escuelas, clubes y centros culturales reaparecen escenas que parecen atravesar generaciones: el toro candil corriendo entre la multitud, los participantes intentando romper el kambuchi jejoka con los ojos vendados, el desafío de trepar el yvyra sýi y las largas filas frente a los puestos de pastel mandi'o y chipa asador. El San Juan Ára (Día de San Juan) es una celebración que combina religión, folclore, gastronomía y espectáculo popular, consolidándose como una de las expresiones más representativas de la cultura paraguaya.
La permanencia de una tradición
Aunque muchas festividades tradicionales han desaparecido con el paso del tiempo, la fiesta de San Juan ha logrado mantenerse vigente. Según el historiador Jorge Rubiani, esto se debe a la profunda conexión que la celebración tuvo siempre con la vida cotidiana de las personas. "Las festividades populares que teníamos antes en el Paraguay ya van desapareciendo lentamente por el evidente cambio de rutinas que tenemos para recordar fiestas", reflexiona.
Entre todas aquellas celebraciones, San Juan consiguió resistir. "Las fiestas de San Juan fueron las últimas que se conservaron por su profunda raigambre popular y porque no desaparecieron del entorno de la capital", explica Rubiani. A diferencia de otras festividades patronales que fueron perdiendo fuerza o quedaron limitadas a determinadas localidades, esta celebración logró mantenerse tanto en Asunción como en el interior del país.
Religión y creencias populares
Una de las particularidades del San Juan Ára es la convivencia entre las expresiones religiosas y las creencias populares. La fecha recuerda a San Juan Bautista, por lo que históricamente estuvo acompañada por misas, confesiones y bendiciones especiales. Simultáneamente, en los hogares se desarrollaba un universo de rituales y prácticas que buscaban respuestas sobre el destino.
Rubiani sostiene que el éxito de la festividad estaba estrechamente ligado a la participación activa de la gente. "Tenía como motivación fundamental el hecho de que esas celebraciones eran participadas por la gente, por las relaciones que tenían con la vida privada y fundamentalmente con la vida sentimental o romántica", recuerda.
Las pruebas de San Juan
Por esa razón, las familias preparaban con anticipación las llamadas pruebas de San Juan. Muchas de ellas buscaban responder preguntas sobre el amor, el matrimonio o la fortuna. "Había una serie de pruebas que se hacían para ver si una chica iba a tener novio, si se iba a casar, cómo iba a ser su novio y otras cosas que uno pedía a San Juan para que se concretaran en su vida", relata el historiador.
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