Seis estrategias científicas para mejorar el consumo de verduras en niños
Expertos en nutrición infantil comparten métodos respaldados por investigación para ampliar los hábitos alimentarios de los menores
La importancia de la alimentación variada en la infancia
Lograr que los niños consuman suficientes verduras representa un desafío común para muchas familias. Una dieta deficiente durante la infancia afecta directamente la cognición, la concentración, el comportamiento e incluso el rendimiento académico. Además, la obesidad infantil se encuentra en aumento y está asociada con problemas de salud a largo plazo.
Los niños tienen preferencia natural por alimentos dulces desde edades tempranas, incluso antes de comenzar con alimentos sólidos. Sin embargo, existe un período crítico en el que es posible modificar estas preferencias.
La exposición temprana es clave
Según Marion Hetherington, profesora de biopsicología de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, exponer a los menores a la mayor variedad posible de verduras durante la primera infancia marca una diferencia significativa. El período más eficaz para aumentar el gusto por las verduras se presenta durante los años preescolares.
"Si no empiezas a aumentar la exposición de los niños a las verduras antes de los cinco años, ya es demasiado tarde", señala Hetherington. Los estudios demuestran que los niños suelen necesitar estar expuestos en varias ocasiones a un alimento antes de aceptarlo.
Las estimaciones científicas oscilan entre cinco y quince exposiciones necesarias para que un niño acepte un alimento nuevo. Los menores de un año pueden requerir menos exposiciones que los niños en edad preescolar, quienes típicamente presentan mayores niveles de neofobia alimentaria, es decir, aversión a probar alimentos desconocidos.
Interesantemente, este proceso puede iniciarse incluso antes del nacimiento. Existe evidencia de que lo que consume la madre se transmite al feto a través del líquido amniótico e influye en las preferencias alimenticias del bebé.
Evitar énfasis en lo "saludable"
Comunicar a los niños que un alimento es "bueno para ellos" puede resultar contraproducente. Los menores tienen mayor predisposición a elegir alimentos descritos como "sabrosos" en lugar de aquellos presentados como "saludables".
Servir verduras al inicio de la comida
El momento en que se ofrecen las verduras durante la comida es determinante. Servirlas al comienzo, cuando los niños tienen más hambre, aumenta significativamente la probabilidad de que las consuman.
"Los niños suelen comer primero lo que más les gusta", explica Hetherington. "Y cuando llegan a las arvejas, ya no las quieren". Por esta razón, resulta útil minimizar la competencia con otros alimentos más calóricos.
Fomentar el consumo de verduras antes que otros alimentos también contribuye a evitar el exceso de ingesta calórica, según Barbara Rolls, profesora de ciencias de la nutrición en la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos.
Incorporar verduras en diferentes comidas
Aunque las verduras no forman parte tradicional del desayuno en las dietas occidentales, no existe razón científica por la que no puedan consumirse a primera hora de la mañana. Es posible añadir verduras como champiñones y espinacas a preparaciones del desayuno para aumentar su ingesta diaria.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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