Viernes, 10 de Julio de 2026
Política

¡Ay, ay... jugo de ay, ay, ay!

10/07/2026 10:01 4 min lectura 27 vistas

Como siempre, la gente de abajo es la que más sentido común tiene en sus análisis. Pero no faltan los jaleadores de la pelea en los medios y otras instancias políticas.

El mensaje de la señora fue “en caliente”, directo, a título personal no desde su cargo, sin alusión al país que, por cierto, luego demostró conocer y amar; la respuesta del crack fue grandilocuente, victimista y también desafortunada porque no coincidía con su actitud burlona e inapropiada durante el partido... hasta allí expresiones de personalidades y de pasiones pasajeras... Lo que se viene después con notas, manifiestos, comentarios políticos, incluso ¡¡la llamada que dicen que el presidente Macron hizo al nuestro!!, está fuera de órbita... No, ¿en serio? ¿Alguien sigue los desbandes de París luego de cada juego de fútbol o la crítica en alza por las políticas de Macron en Francia y el descontrol migratorio?... Y FIFA y las otras organizaciones internacionales que intentan transversalizar una moralina universal se pasan de superficiales.

La moral se educa cuando la persona se educa libremente en su totalidad desde niños, teniendo en cuenta todas sus dimensiones, considerando todos los factores de la realidad, la ley no la puede imponer, menos con criterios antojadizos y totalitarios.

Vamos a decir la verdad: en gran parte, el Mundial de Fútbol es un meganegocio que tiene sus jugosas pautas comerciales, sus estrellas y sus países favoritos.

Para los jugadores y técnicos es una vidriera internacional. Para el público, una pasión que a veces también se pasa, como aquella lamentable situación de los hinchas mexicanos en las calles de su país al pasar a octavos. Eso mencionando lo malo, porque de bueno hemos disfrutado en grande también: los hinchas de equipos rivales que comparten asientos contiguos, aquellos colombianos que consolaron al niño hincha de su equipo rival, los japoneses limpios, los noruegos creativos, los paraguayos ¡heroicos!

En la cancha los jugadores suelen decirse de todo, pero si el físico y lo estrictamente deportivo están en juego, hay reglas, hay árbitro, hay VAR y hay público que ve y escucha. Pero desde la expulsión de Almirón por taparse la boca para hablarle a un rival y la actitud del “afectado” para hacer que se le aplique a nuestro jugador la nueva regla injusta y subjetiva –regla que no se aplicó a todos– y toda esa sarta de irracionalidades que están metiendo en este Mundial, da para pensar en la verdadera intención que hay detrás. Ya que hay muchas formas de hacer política globalista hoy.

Y esta exposición universal del fútbol es una buena plataforma para los poderosos de siempre. Lo que pasa es que ahora parecen querer empoderar la estupidez.

Por ejemplo, en el Mundial pasado, se censuraban gestos religiosos. Los espónsores estaban subidos al progresismo lgbtiq+ que apoyaba con plata y certificado de buena conducta universal, en este, parecen más bien posicionados los aportantes árabes musulmanes, a ellos, y por extensión a los cristianos, les ceden expresar su fe... ¿Qué pasó con la ofensa a la sensibilidad religiosa? Yo encantada con el cambio, pero es llamativo. Por favor, por lo menos al deporte déjenlo fluir solo sin tanta hipocresía.

La señora Celeste hizo un mensaje quizás grosero a una persona grosera. Ni Macron ni Cancillería de Paraguay deberían inmiscuirse ni tratarlo como razón de Estado. Mbappé no es Francia, ni Celeste es Paraguay. En todo caso, defendamos su derecho a expresarse y su deber de asumir su responsabilidad.

Creo que Mbappé sí le debe una disculpa a Gill… Bueno, y al resto no nos embarren la cancha de nuestra alegría y orgullo colectivo por la Selección con garra guaraní que tenemos y que nos devolvió ese sentido de pertenencia y honorabilidad que sí que deberíamos apreciar y extender a otros ámbitos de la vida en común.

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