Gustavo Cabaña: la trayectoria de un artista entre la docencia y el humor
Con 44 años, el comunicador paraguayo comparte su historia desde la infancia hasta su consolidación en los medios audiovisuales
Foto: Diario UltimaHora
Los primeros pasos en el arte
Gustavo Cabaña Rodas, de 44 años y originario de Asunción, evoca sus primeros encuentros con el mundo artístico. Durante su infancia, mientras su hermano Dani ya asistía a la escuela, él permanecía bajo el cuidado de su abuela, donde descubrió el entretenimiento televisivo. En particular, recuerda haber visto una serie transmitida por Canal 9 en horas de la tarde, contenido que lo inspiró a recrear lo que observaba en pantalla.
Ya a los cinco años, cuando ingresó a la escuela, Gustavo manifestaba claramente su inclinación hacia la actuación. Su familia reconocía esta vocación, alimentada por sus constantes imitaciones de personajes de la televisión. Durante sus años de formación, participaba en actividades artísticas en las instituciones educativas, presentando coreografías y números especiales.
La etapa escolar y las primeras presentaciones
En el Colegio Nacional Dr. Fernando de la Mora, donde realizó sus estudios, Cabaña se hizo conocido por sus imitaciones de docentes. Este talento lo convirtió en una figura popular entre sus compañeros. Recuerda con particular claridad un episodio en el que fue descubierto junto a un compañero fuera del aula; al abrir la puerta de dirección, se encontró con un grupo de doce profesores y algunos padres. Aunque en un principio temió ser expulsado, finalmente su desempeño artístico fue bien recibido por la comunidad educativa.
Docentes como Diosa Roldán, profesora de Física, y la profesora de Literatura, le permitían utilizar los últimos minutos de clase para entretener a sus compañeros con imitaciones de otros profesores. Además de estas actividades escolares, Gustavo participaba en catequesis y eventos de animación en la Capilla Santa Teresa de su barrio, con el apoyo constante de su familia.
El legado artístico familiar
La inclinación artística de Gustavo tiene raíces familiares profundas. Su abuelo paterno, Marcial, de 85 años, es músico y cantante. Su tío Gustavo también se dedica al canto y la guitarra, mientras que su madre fue bailarina de música paraguaya y coreógrafa. Este ambiente artístico influyó significativamente en la formación de Cabaña.
En su núcleo familiar existe también una historia particular con su hermana menor, Paloma Alexandría, de 18 años. Según relata, su madre le comentó en algún momento que le daría una hija, anticipando que él no contraería matrimonio. Cuando Paloma nació, su madre gestionó que llevara el apellido Cabaña, por lo que la familia la presentaba como si fuera su hija. Esta relación se ha mantenido hasta hoy, con Paloma llamándolo "papi".
El despegue profesional en la radio
A los 17 años, Gustavo experimentó el punto de quiebre en su carrera artística. Escuchando el programa Ultrasónico en Radio City, conducido por Milva Gauto, Walter Evers y Clara Franco, decidió participar imitando a una señora mayor. Su intervención llamó la atención de Milva Gauto, quien le ofreció la oportunidad de trabajar en la emisora. Desde ese momento, Milva se convirtió, según sus palabras, en su "mamá artística en los medios", facilitando su paso por Radio Venus y posteriormente Santa Mónica.
Consolidación en televisión
En 2003, se concretó un proyecto para grabar un demo de un programa televisivo titulado Don Show, con participación de Rubén y Clara Franco. Tras revisar el material grabado y observar el dominio natural de Gustavo ante cámara, Clara Franco le comunicó el inicio de transmisiones en Telefuturo para mayo o marzo de ese año.
De esta manera nació Telecomio, programa que se mantuvo en transmisión hasta 2011. Cabaña compartió elenco con Clara Franco en un proyecto que logró amplia aceptación del público. Por su trabajo en este programa, fue galardonado en 2004 con el Paraná de Oro 2003 junto a todo el elenco, y en 2007 recibió el Paraná de Oro 2006 de forma individual. Además, obtuvo reconocimientos a la mejor labor humorística y mejor programa de humor en los años 2007 y 2008.
Una filosofía de vida sin límites
A lo largo de su relato, Gustavo Cabaña transmite una convicción central: la importancia de no imponerse limitaciones en la búsqueda de objetivos personales. Su trayectoria refleja cómo el apoyo familiar, la persistencia y el reconocimiento de las propias capacidades permiten construir una carrera artística sólida en el ámbito de la comunicación y el entretenimiento.
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