Miércoles, 12 de Agosto de 2026

Jesús nos enseña la corrección fraterna

La importancia del amor y la humildad en las relaciones interpersonales

12/08/2026 07:01 3 min lectura 59 vistas

El valor de la corrección fraterna

La necesidad de corrección es universal, ya que a las personas les resulta difícil reconocer sus propias faltas. Este valor fue reconocido por autores paganos clásicos como Séneca. San Ambrosio dio testimonio de esta práctica entre los católicos cuando escribió, en el siglo IV:

Si descubres algún defecto en el amigo, corrígele en secreto. Las correcciones, en efecto, hacen bien y son de más provecho que una amistad muda
.

Requisitos para la corrección fraterna

El primer aspecto que se desprende del pasaje evangélico es que la corrección fraterna es algo bueno y necesario. Es fundamental tener una actitud de humildad y disposición para aceptar la corrección. Solo en la medida en que uno mismo esté dispuesto a aceptar la corrección fraterna y a enmendar su vida, sabrá cuándo y cómo es apropiado ofrecer una corrección fraterna a otros.

Antes de hacer una corrección, conviene rezar por esa persona. Luego, una vez purificada la intención, sería prudente consultar a otra persona que esté en condiciones de juzgar si la corrección es oportuna o no. Con estas salvaguardas, se cumple de forma práctica el mandato de amar al prójimo como a uno mismo, que es el mandamiento que resume todos los demás.

El afecto como fundamento

El afecto es importante para la eficacia de la corrección fraterna. Cuando las personas se preocupan realmente por los demás, la corrección fraterna será relativamente fácil y será bien recibida. El destinatario sentirá que el motivo es caritativo, y es humanamente más probable que la asuma de manera constructiva. De ahí la importancia de vivir la fraternidad en todos sus aspectos, y no solo en la corrección de los demás.

El verdadero amor al prójimo es el que nos lleva a cuidarnos con este nivel de atenimiento y responsabilidad mutua.

La corrección y el perdón

También es necesario perdonar cualquier ofensa antes de corregir. Después de sus enseñanzas sobre la corrección fraterna, Pedro pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar a su hermano cuando peque contra él. ¿Hasta siete veces? Y Jesús responde: no, hasta setenta veces siete.

Donde hay verdadera caridad, con afecto genuino, hay correcciones fraternas; y existe también un verdadero ambiente de perdón. Ambos elementos, la corrección y el perdón, son esenciales para una comunidad que busca vivir según los valores evangélicos.

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