Miércoles, 12 de Agosto de 2026
Internacionales

Los estrechos estratégicos: puntos críticos de la economía global

Chokepoints geográficos y la búsqueda de rutas alternativas en el comercio mundial

12/08/2026 07:01 3 min lectura 99 vistas

Fragilidad en los corredores marítimos mundiales

Durante 2026, se evidenciaron vulnerabilidades significativas en los principales estrechos del planeta. El estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado comercializado globalmente, experimentó un cierre de facto. Esta situación incrementó la presión sobre Bab el-Mandeb, donde se intensificaron las disputas entre Arabia Saudita y los hutíes yemeníes por el control marítimo de esa región.

El incidente del buque Ever Given en el canal de Suez en 2021 constituyó un recordatorio crucial: la economía mundial depende de un número limitado de embudos geográficos de difícil sustitución. Estos puntos críticos no se limitan al transporte de recursos energéticos; también funcionan como fronteras políticas que pueden utilizarse como herramientas de negociación.

Múltiples crisis simultáneas y respuestas estratégicas

La convergencia de crisis en Ormuz, Bab el-Mandeb y Gibraltar generó inquietud entre gobiernos y empresas navieras respecto a la posibilidad de que dos o más chokepoints queden inoperables simultáneamente. Esta preocupación impulsó la búsqueda de infraestructura redundante, aunque con mayores costos y tiempos de tránsito.

La ruta del cabo de Buena Esperanza, que rodea el continente africano y evita el canal de Suez, ha dejado de ser una alternativa de emergencia para convertirse en un itinerario habitual para una parte significativa del tráfico comercial entre Asia y Europa, a pesar de sumar hasta dos semanas adicionales de navegación.

A nivel internacional, se desarrollan múltiples iniciativas: Kazajistán invierte miles de millones de dólares en el Corredor Medio; Tailandia busca activar su propio puente terrestre entre los golfos de Tailandia y de Andamán para disminuir dependencia del estrecho de Malaca; y el deshielo del Ártico abre la posibilidad de una ruta polar que conecte Asia con Europa bordeando Siberia. Estas alternativas no pretenden reemplazar los grandes canales, sino diversificar los riesgos del comercio mundial.

Paraguay y la estrategia de múltiples accesos

Paraguay enfrenta esta realidad geográfica desde una perspectiva particular. El país depende casi completamente de la hidrovía Paraguay-Paraná como principal vía de acceso a los mercados globales. Cualquier limitación en el dragado o la gestión portuaria afecta directamente la competitividad de las exportaciones agroindustriales nacionales.

En respuesta a esta dependencia, Paraguay desarrolla el Corredor Bioceánico, infraestructura terrestre que atravesará el Chaco para conectar puertos del Atlántico brasileño con los del norte de Chile. No obstante, esta iniciativa no busca reemplazar la hidrovía, sino complementarla como alternativa adicional.

Lecciones para economías dependientes de pocas vías

El Corredor Bioceánico representa, en escala regional, la misma lógica estratégica que impulsa a Kazajistán y Tailandia a nivel internacional. En el contexto actual, las apuestas por una única vía de comercialización resultan insuficientes. Cuando los estrechos y corredores se utilizan como instrumentos de presión política, comercial o migratoria, la sostenibilidad requiere diversificación.

Para un país sin acceso directo al océano como Paraguay, contar con múltiples puertas de salida al mundo se convierte en un imperativo estratégico para garantizar la estabilidad y competitividad de sus exportaciones.

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