Un cocinero venezolano organiza iniciativa solidaria para alimentar a damnificados por terremotos
Víctor Andrea D'Orsi viajó desde Maturín a Caracas para coordinar la preparación y distribución de alimentos a personas afectadas por los sismos en La Guaira
Una iniciativa nacida de la solidaridad
El 25 de junio, Víctor Andrea D'Orsi estaba con sus amigos en su restaurante Al Giorno en Maturín, a unos 500 kilómetros de Caracas, cuando se enteró de la magnitud de la destrucción provocada por el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el día anterior.
"Había leído algo durante la noche, pero no nos habíamos enterado de la totalidad de la tragedia. Se había ido la luz en muchos lugares. No hubo señal ni redes sociales por horas después del terremoto", relata.
Las imágenes de la catástrofe lo conmovieron profundamente. Junto a cuatro amigos, decidió tomar acción. "Nos preguntamos cómo podíamos ayudar. Y la verdad es que no sabemos nada de pico y pala, sólo sabemos cocinar", comenta.
El viaje hacia La Guaira
Con la meta de "aportar nuestro granito de arena a quienes estaban en la calle sin comer", a la una de la madrugada del viernes reunió ollas y otros enseres de su casa y se apresuró a tomar la carretera hacia Caracas.
Tras un trayecto de día y medio, durante el cual experimentaron diversos inconvenientes, llegaron finalmente a La Guaira. Su primera parada fue el Hospital José María Vargas, donde distribuyeron alimentos e insumos médicos.
"Había caos, porque muchas personas querían ayudar y no sabían cómo. Era desesperante. Nadie sabía qué hacer", recuerda.
Adaptación a las condiciones locales
El plan inicial de Víctor era cocinar en La Guaira, pero las condiciones sanitarias y logísticas lo obligaron a cambiar de estrategia. Decidió instalarse en Caracas, aunque inicialmente no tenía claro dónde ni dónde alojarse.
Comenzó cocinando en la vía pública, en un barrio del este de la capital, con un tanque de gas que le prestó un vecino. Sin embargo, pronto recibió señalamientos de los residentes que le indicaron que no podía cocinar en medio de la calle.
Finalmente, alguien le prestó una casa desalojada que se convirtió en su centro de operaciones para las labores de preparación de alimentos.
Una red de voluntarios en expansión
Poco a poco, más personas se fueron sumando a la iniciativa. Durante el día, el equipo pela verduras, prepara carnes, cocina, sirve los alimentos en envases plásticos, realiza tareas de limpieza y recibe productos que llegan de otras partes de Caracas.
Al caer la noche, se trasladan a La Guaira para distribuir todo lo preparado. Regresan de madrugada para iniciar nuevamente las actividades a las 10 de la mañana. Algunos miembros del equipo descansan sobre colchones en el piso.
Ocho personas colaboran en las jornadas diarias, acompañadas por música venezolana de fondo. Mientras unos pican verduras y preparan aliños, otros se encargan de lavar los platos. En el patio, Víctor remueve el pollo que hierve en una olla gigante sobre una estufa de grandes dimensiones.
Solidaridad en acción
La iniciativa de Víctor es un ejemplo de las numerosas muestras de solidaridad que se han sucedido en Venezuela tras los terremotos. Su disposición a utilizar sus habilidades culinarias para contribuir con los afectados demuestra cómo la comunidad se ha unido para brindar apoyo durante esta situación de emergencia.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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