La lengua: el órgano que permitió a los animales conquistar la tierra
De simples estructuras para succionar en el agua a órganos especializados y versátiles
Un órgano versátil y variado
Azules como la de una jirafa, larguísimas como la de un oso hormiguero o veloces como la de un camaleón, las lenguas son uno de los órganos más versátiles y variados del reino animal. La de los guacamayos, por ejemplo, presenta características únicas que las distinguen de otras especies.
Según expertos en zoología, la lengua de los guacamayos contiene un hueso en su interior, similar a un dedo índice curvado pero de textura coriácea y color oscuro. Esta estructura les permite manipular su comida de manera muy eficiente: cascan la nuez con el pico y luego usan la lengua para pelarla, separar lo que desean consumir y escupir lo que no necesitan. A lo largo de millones de años, este tipo de lengua demostró ser una estrategia exitosa de alimentación.
El origen evolutivo de las lenguas
Aunque guacamayos y humanos comparten un ancestro común en la historia evolutiva, sus lenguas son radicalmente diferentes. Para entender por qué, es necesario remontarse a los orígenes de este órgano en la era de nuestros antepasados acuáticos.
Cuando nuestros ancestros evolucionaron a partir de peces y pasaron de la vida acuática a la terrestre, enfrentaron un desafío fundamental: necesitaban desarrollar nuevas formas de capturar y manipular alimentos sin depender del agua. En el océano, los peces utilizaban principalmente la succión: expandían rápidamente la boca y la garganta para absorber agua junto con sus presas. Sin embargo, este mecanismo no funcionaba en tierra.
En el ambiente acuático, las presas flotan naturalmente y no hay que luchar contra la gravedad. En cambio, sobre tierra firme, el aire no es viscoso como el agua, lo que significa que los alimentos caen. La lengua evolucionó como solución a este problema, aprovechando la musculatura que ya existía en los peces ancestrales.
Una adaptación ingeniosa
En lugar de confiar en la succión, los animales terrestres desarrollaron la capacidad de extender la lengua para capturar presas y atraerlas hacia la boca. Una vez dentro, pueden levantarla, moverla hacia adelante y atrás, y empujarla hacia la garganta para tragarla, realizando todas las funciones que el agua hacía ancestralmente en el medio acuático.
Las lenguas existen desde hace cientos de millones de años. Lo que comenzó como un mecanismo simple para introducir alimentos en la boca evolucionó hasta diferenciarse enormemente entre especies, tanto como los gatos difieren de los perros en otras características.
Especialización según la dieta
La razón principal por la que los animales tienen diferentes formas de lengua es que las utilizan para capturar presas de distintas maneras. Herbívoros, carnívoros y nectívoros (animales que se alimentan de néctar) tienen lenguas completamente diferentes adaptadas a sus necesidades nutricionales.
Las lenguas de los felinos son ásperas como papel de lija, mientras que las de los caninos son más suaves y flexibles. Las vacas, por su parte, poseen papilas modificadas que les permiten agarrar la hierba y recortarla de manera eficiente.
Características comunes en mamíferos
Todas las lenguas de mamíferos están cubiertas de papilas, pequeñas protuberancias que ayudan a manipular los alimentos y, en algunos casos, a percibir sabores. Después de que nuestros antepasados se trasladaron a tierra, las lenguas continuaron evolucionando y especializándose para adaptarse a los diversos hábitos alimenticios y estilos de vida de cada especie, dando como resultado la increíble variedad de lenguas que observamos hoy en el reino animal.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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